Editorial

EL ESPEJO DE OÑATI

Diario Vasco, , 14-10-2019

El centro de atención a personas que solicitan asilo abierto hace un año por el Gobierno Vasco en Oñati ha acogido en este tiempo a 215 extranjeros de 36 nacionalidades, unas cifras que dan la medida de la envergadura del problema y tras las que se esconden dramáticos relatos de huida de la barbarie y de la persecución. Historias penetradas por el devastador impacto de la violencia ante las que Euskadi ha de sentirse concernida, por un mínimo sentido humanitario y por nuestra propia y traumática vivencia del asesinato, la amenaza, el miedo y el dolor. La experiencia de Oñati, relatada por sus protagonistas, nos devuelve una imagen de lo mejor de lo que podemos y debemos ser capaces, como sociedad comprometida con los valores de la solidaridad y de la empatía hacia el padecimiento del diferente. Se trate de extranjeros que aspiran a que se les conceda el asilo o inmigrantes empujados a Europa por la pobreza, el reto está en lograr una integración tangible, el tiempo que permanezcan aquí, que supere la mera atención asimiladora.

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