Japón. Inmigración
Muere un nigeriano en huelga de hambre en un centro de detención en Japón
La Vanguardia, , 02-10-2019Tokio, 1 oct (EFE).- La agencia nacional de inmigración de Japón informó este martes de que un hombre nigeriano murió de inanición en junio pasado en uno de sus centros de detención del suroeste del país, tras iniciar una huelga de hambre en protesta por su larga detención.
El fallecimiento, que tuvo lugar el 24 de junio en el centro de inmigración de Omura, en la prefectura de Nagasaki, es la primera muerte de este tipo en Japón, donde la huelga de hambre se ha convertido en un vehículo de protesta habitual entre los inmigrantes detenidos por las prolongadas estancias y supuestos abusos.
La muerte del hombre, de unos 40 años, se conoce después de que la agencia realizara un informe en el que dice que el fallecido rechazó la comida y el tratamiento médico y que el centro no podía tratarlo por la fuerza. La respuesta del centro “no fue inapropiada”, señala, según detalles difundidos por la agencia de noticias Kyodo.
El hombre fue trasladado al centro de detención en Omura después de salir en libertad provisional de prisión en noviembre de 2015 tras haber sido condenado por varios delitos, incluido robo.
Según el informe, no podía ser liberado del centro por la gravedad y la naturaleza reincidente de sus delitos.
En los centros de detención de inmigrantes de Japón se retiene a personas cuyos visados han expirado o que han recibido una orden de deportación, entre otras razones.
Muchas de estas personas han residido en el país asiático durante una o dos décadas y tienen familia y descendencia en Japón, lo que dificulta su regreso a sus países de origen.
Este era el caso del hombre fallecido en Omura. Estuvo casado con una japonesa, de la que se divorció, y se había negado a abandonar Japón porque tenía familia en el país, de acuerdo al informe.
Habitualmente estas personas son detenidas por no tener la documentación en regla y recluidos entre 2 y 3 años de media, antes de ser liberados provisionalmente y detenidos de nuevo si no abandonan el país por sus propios medios, condiciones que han sido criticadas en varios informes del Comité de la ONU contra la tortura.
Ha habido otros casos de huelgas de hambre entre los detenidos en estos centros en protesta por esos ciclos de detención y supuestos abusos, que incluyen su encierro prolongado en reducidas celdas sin ventanas, y que han llevado a varios reclusos al suicidio.
Hasta finales de 2018, había unas 1.300 personas detenidas en instalaciones de inmigración en Japón, de las cuales casi 700 llevaban retenidas más de seis meses, según la agencia.
(Puede haber caducado)