Errenteria aprende el árabe ‘batua’
Hace cerca de dos años que se puso en marcha Hizkuntzen Topagunea, un proyecto en el que se dan cita diferentes colectivos. Los más activos son los musulmanes que dan clases de árabe al mismo tiempo que se acercan al euskera.
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 01-10-2019Hace alrededor de dos años que Eguzki Elkartea para la Diversidad se puso en contacto con el Ayuntamiento de Errenteria solicitándole ayuda para poder ofrecer clases de alfabetización en árabe para niños. El Consistorio se mostró receptivo con esta idea y decidió crear el proyecto Hizkuntzen Topagunea, un instrumento para dar a conocer y subrayar la pluralidad lingüística como elemento enriquecedor de la villa. Hizkuntzen Topagunea tiene su sede en el Euskaltegi Municipal, situado en Miguel Zabaleta 14.
Hizkuntzen Topagunea desarrolla dos líneas principales de acción: cursos y ciclos. En la primera, se ofrecen cursos en el ámbito de la cultura y el idioma. En la segunda, organizan ciclos trimestrales de charlas en torno a alguna comunidad lingüística, que este año son la cultura amazigh (idioma de los bereberes), la ucraniana y la gallega.
La concejal de Política Lingüística, Itziar Ostolaza, destaca la cada vez mayor diversidad cultural que se da cita en Errenteria a la que se puede dar respuesta utilizando nuestra lengua. “No podemos olvidar que esta iniciativa tiene como base el euskera, siendo elemento de cohesión y, por lo tanto, uno de los ejes principales está ligado al euskera”, apostilla.
Asimismo reconoce que el proyecto Hizkuntzen Topagunea nació por la necesidad que la comunidad árabe, representada por la asociación Eguzki, les transmitió. “Cada pueblo gestiona la diversidad cultural como mejor cree, pero que nosotros sepamos en Gipuzkoa no existe un proyecto similar a Hizkuntzen Topagunea”, señala.
Allí, cada viernes se reúnen más de 80 niños, grupos de adultos, sobre todo mujeres , y personas locales para aprender árabe. “Damos clases de alfabetización en el árabe oficial. En los países musulmanes cada país habla su propio dialecto, pero hay un idioma oficial que es el que todos entienden y el queenseñamos aquí”, explica Ahmed Fikry, presidente de Eguzki.
El paralelismo con el euskera es muy directo, ya que cada comarca y cada pueblo tienen sus propios giros, pero luego está el idioma común, el académico, el euskera batua.
Hassan Azzouz, secretario de Eguzki, recalca la importancia que tienen las clases de alfabetización para los niños: “El 80% de los niños son vascos, nacidos aquí, sus padres no quieren que pierdan sus raíces y su idioma;pero muchos de los padres no saben el árabe oficial, sino que en casa solo hablan su dialecto, de ahí la importancia de poder desarrollar estas clases”. De hecho, llevan tiempo organizándose clases de árabe en el pueblo. Al principio la labor corría a cargo de la mezquita, después durante tres años fue Lau Haizetara quien les ayudó y finalmente se ha firmado un convenio con el Ayuntamiento.
Según indica Ostolaza este acuerdo les obliga a que a cambio de la cesión del espacio en el euskaltegi, las clases sean gratuitas, que estén abiertas a toda la ciudadanía y que adquieran un compromiso de acercamiento al euskera y a la cultura vasca.
Tal y como remarca Jose Ramon Gurrutxaga Txokolo, edil de Diversidad, conocer un idioma y acercarse a una cultura ayudan al reconocimiento del otro. Una idea con la que también coinciden Fikry y Azzouz.
Ambos agradecen la disposición del Ayuntamiento a dar visibilidad y poner en valor la diversidad cultural y considerarla como una riqueza. “En Errenteria vivimos muchos colectivos y la política que está llevando a cabo el Ayuntamiento nos ayuda a que no estemos estigmatizados”, apunta Fikry.
En este sentido, Azzouz recuerda la actividad que se celebró en el Atlantikaldia cuando organizaron un taller en el que mostraban a aquellos que se acercaban cómo se escribía su idioma en árabe. “Se acercó mucha gente y les gustó. Fue muy bonito”, rememora.
De hecho, los responsables de Eguzki señalan que el interés por la cultura árabe cada vez es mayor: “Tenemos más de una docena de alumnos autóctonos que están aprendiendo árabe. Al principio eran solo cuatro o cinco, pero cada vez vienen más. La mayoría de ellos quieren aprenderlo para viajar a algún país árabe y a otros porque les interesa la cultura”.
“Hay que crear puntos de encuentro entre las diferentes culturas y también hay que incidir en la educación, así se pueden eliminar los prejucios”, asegura Fikry
En este camino, Txokolo señala que en los centros escolares públicos se está trabajando el tema de la diversidad cultural con los niños.
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