Personas que suman
Alimentando el cuerpo y la mente de los niños más necesitados
La ONG Olvidados y la Fundación Meridional ofrecen becas de comedor y atención psicológica a niños en situación de exclusión social en Vallecas.
El Mundo, , 30-09-2019Con la vuelta al colegio los gastos se multiplican y muchas familias madrileñas no son capaces de cubrir todas las necesidades de sus hijos. Para intentar ayudarles, la ONG Olvidados y la Fundación Meridional, con la colaboración de la Obra Social La Caixa, pusieron en marcha unas becas de comedor y apoyo psicológico hace tres años. Desde entonces han cubierto las necesidades de cerca de 1.600 niños de Vallecas, Villaverde, Valdemorillo y Torrejón de Ardoz. Y tienen lista de espera.
«La beca de comedor es la única manera de garantizar que muchos niños tengan una comida equilibrada al día», asegura Inmaculada del Prado, codirectora de Olvidados, desde uno de sus centros en el Pozo del Tío Raimundo. «Trimestralmente los colegios con los que colaboramos evalúan qué niños necesitan las becas de comedor, nos envían sus recomendaciones y nosotros las revisamos porque cada ayuda y cada importe es diferente», explica Silvia Saura, directora de la Fundación Meridional. «Con la atención psicológica ocurre algo parecido. Tutores y orientadores seleccionan a niños en una situación complicada, nos presentan los casos, los valoramos y comenzamos el tratamiento», añade Maite Aragonés, coordinadora del proyecto de psicología, en el que participan ella y otras dos profesionales en Vallecas.
Naiara, de ocho años, es una de las beneficiarias. «Tiene déficit de atención e hiperactividad, es una niña muy nerviosa y le cuesta aceptar los límites», cuenta su madre, Carmen Sánchez, mientras balancea el carrito en el que pasea a sus dos mellizos, de siete meses. «Empezó a venir a atención psicológica hace menos de un año y está encantada. Y realmente es un servicio que económicamente yo no podría costearme», cuenta esta mujer de 28 años. El único sueldo que entra en casa es el de su pareja, pues ella se encuentra actualmente en el paro cuidando de sus tres hijos.
Aprendizaje
Sergio, de 10 años, comenzó a recibir atención psicológica cuando nació el proyecto. Y su abuela, Mercedes García, también habla maravillas. «Sergio ha cambiado mucho. Tenía mucha inseguridad, ataques de ira muy fuertes y ahora su comportamiento hacia sus compañeros y en casa ha mejorado muchísimo», explica. «Para nosotros pagarlo sería imposible. Yo cuido a Sergio desde que tiene ocho días y mi marido ya está jubilado. Entonces tenemos una paga con la cual hay que vivir», continúa diciendo. «A Sergio le gusta mucho venir y yo he aprendido muchísimo porque al ser abuela ya estoy caducada», ríe. «Me han ayudado a comprenderle, ponerle sus horarios y sus normas, sobre todo con la tablet. Con Sergio hablo muchísimo y hemos aprendido a razonar con él», añade.
La mayoría de los beneficiarios de las becas de comedor y la atención psicológica son niños de Puente de Vallecas, Entrevías y El Pozo del Tío Raimundo en riesgo o en situación de exclusión social y muchas de sus familias son de origen inmigrante. «En los niños el perfil es un poco lo que encuentras en la infancia en general: problemas de atención, hiperactividad, trastorno de conducta y, generalmente, como sus situaciones sociales son bastante precarias, eso contribuye a que haya un trastorno del vínculo familiar», explica Aragonés. «Hay niños a los que se va dando el alta, pero otros han vivido situaciones tan traumáticas que necesitarían acompañamiento al menos hasta la adolescencia. Tenemos todo tipo de casos: algunos tienen una complejidad tremenda y otros, interviniendo y trabajando durante un curso con la familia, conseguimos que se resuelvan», remata la psicóloga.
Los niños reciben una hora semanal de terapia y, como refuerzo a esta atención psicológica, nació otro proyecto: teatro. «Queríamos que todos hicieran una actividad juntos para seguir progresando. Una vez a la semana van al Teatro Tribueñe y allí reciben clases con los actores de la compañía», concluye Saura.
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