«Entonces entraremos a por sus muertos»
Los atestados de la Guardia Civil sobre la banda de marroquíes sospechosa de asesinar a tiros a un camello en Yéchar desvelan la extrema violencia con la que cometían los 'vuelcos' de droga. Los pinchazos telefónicos permitieron a los policías judiciales escuchar cómo se pertrechaban de armas, pasamontañas y guantes, inhibidores de frecuencia y coches robados
La Verdad, , 29-09-2019El pasado 3 de abril, cuando a ‘El Perete’ solo le quedaban por delante una docena escasa de días de existencia terrena, los integrantes de la banda marroquí que supuestamente terminó a tiros con su vida planificaban un nuevo ‘vuelco’ de drogas. Mientras el supuesto líder de la llamada ‘célula de El Palmar’, Mohammed E.H.B., alias ‘El Argelino’, ultimaba los detalles con uno de sus hombres, Abdelhamid A., conocido como ‘Hdidan’ y ‘Blandi’, la Guardia Civil seguía los pasos de ambos muy de cerca y escuchaba sus conversaciones telefónicas desde las sombras.
- ‘Hdidan’:Me han dicho que hay entre 70 y 90 matas. ¿Se pueden sacar seis kilos?
- ‘El Argelino’:No darán para tanto. ¿Dónde es?
- ‘Hdidan’:En Campos del Río.
- ‘El Argelino’:¿Están ya preparadas (las plantas, para la recolección)?
- ‘Hdidan’:Están listas; les quedan como mucho cuatro días.
- ‘El Argelino’:¿El dueño vive allí?
- ‘Hdidan’:Sí, vive ahí.
- ‘El Argelino’:Entonces entraremos a por sus muertos (a muerte).
- ‘Hdidan’:Sí, a sus muertos.
- ‘El Argelino’:Vamos a necesitar ‘El Bola’ (podría estar refiriéndose a un ariete para derribar la puerta) y también un ‘hierro’ pequeño (posiblemente, una pistola o revólver). Iremos juntos a inspeccionar la casa.
Las investigaciones que dirige un juzgado de Mula deberán determinar, en último extremo, las circunstancias en las que solo unos días más tarde se produjo el asesinato de Pedro José C.P., ‘El Perete, un pequeño camello de 37 años de edad que murió de dos tiros en el pecho, durante un asalto de unos delincuentes a su vivienda para arrebatarle la marihuana que cultivaba. Pero esta conversación telefónica, transcrita en las diligencias que impulsa por otro lado el Juzgado de Instrucción número 4 de Murcia contra la banda de marroquíes, bien podría referirse a los preparativos de ese ’vuelco’ que terminó con un baño de sangre. A fin de cuentas, los detalles básicos coinciden, como la proximidad en el tiempo, la cantidad de plantas que guardaba ‘El Perete’ – en torno a un centenar – y el hecho de que el dueño viviera en el mismo lugar donde cultivaba la marihuana. Incluso la referencia geográfica, Campos del Río, no tiene por qué contradecirse con el hecho de que el asalto se perpetrara en la pequeña pedanía muleña de Yéchar, pues apenas ocho kilómetros de territorio mal delimitado separan una población de otra.
De cualquier forma, lo que resulta bastante evidente son las actividades delictivas de alto riesgo en las que estaba inmersa esa organización criminal – los robos de droga a otros narcos – y que Yéchar se encontraba en su zona de actuación. Y también, que contaban con la determinación, las armas y el grado de violencia suficientes para haberlo hecho.
Como se acabó demostrando un mes más tarde, el 22 de mayo, cuando tres miembros de la banda resultaron heridos durante un intento de ‘vuelco’ a un clan de Monforte del Cid, solo las balas podían detenerlos, ya que no lo hacía ni lo más sagrado. Esto es, ni las propias imposiciones de la religión que profesan.
«Tenemos que prepararnos para hacer lo máximo antes del Ramadán», escuchaban los guardias civiles cómo ‘El Argelino’ ofrecía indicaciones a su lugarteniente ‘Hdidan’. «De lunes a lunes, casa por casa. Por la mañana, durmiendo; por la tarde, despertar, comer y el resto… ya ’cruzando’». Lo que significara eso de ‘cruzar’, que seguro que no era nada bueno.
Mientras llegaba el momento de dar el siguiente golpe, el tiempo se les pasaba en adquirir el material necesario – «¿has comprado los tres pares de guantes?», «busca unas cizallas», «tenemos que traer la cosa esa que corta la luz y la cobertura», «pregúntale si tiene el ‘jabate’ (arma)», «hay que ir al chino a comprar lo de taparse las caras»… – , en sustraer vehículos – ‘chicas’, como les llamaban – para desplazarse al lugar y darse a la fuga, y en preparar el escondite de la droga: «La llevaremos a la casa en ruinas y allí la limpiaremos, la secaremos y ya a venderla, a seguir… y a preparar el siguiente».
Para los últimos días de abril y los primeros de mayo, el despliegue de la Guardia Civil en torno a esta organización criminal se acentúa, pues cada vez son más arriesgados los golpes que protagonizan, incluso con asaltos a domicilios de personas que nada tienen que ver con el mundo de las drogas, y algunos datos ya apuntan a que pueden tener relación con la muerte del camello de Yéchar. Los agentes llegan incluso a tomar conciencia de que han fracasado en el intento de hacerse con una alijo de marihuana en Las Torres de Cotillas.
Cada movimiento del grupo es perfectamente registrado, pues no en vano varios de sus miembros están siendo vigilados con cámaras situadas en las inmediaciones de sus domicilios – El Palmar, Archena, Santomera… – , tienen sus teléfonos pinchados y algunos de sus coches con balizas (dispositivos GPS de seguimiento). Solo queda aguardar el momento ideal para atraparlos a todos.
La operación se precipita el 22 de mayo, cuando parte de la banda trata de dar un ‘vuelco’ en la localidad alicantina de Monforte del Cid y reciben una lluvia de balas, de la que tres delincuentes salen mal parados. Dos de ellos son arrestados en grave estado y trasladados a hospitales para recibir asistencia. Otro escapa.
Los policías judiciales escuchan a ‘El Argelino’, nervioso, hablar del suceso con ‘Blandi’.
- ‘El Argelino’:¡Fueron a por marihuana, como hacemos nosotros…!
- ‘Hdidan’:¡No me digas!
- ‘El Argelino’:¡…y se los han follado!¡Quisieron utilizar nuestra táctica de ataque frontal, la de Los Niños (apelativo de los integrantes de la ‘célula de El Palmar’) y la han cagado! B. y F. están en el hospital y Ch. y D. en prisión. Entraron y se encontraron a los dueños esperando. ¡Pensaban que solo era atacar y la han cagado!
- ‘Hdidan’:¡Qué desastre!
En pocas horas cae una docena de presuntos integrantes de la organización. La mayoría acumula largos historiales delictivos. Ahora se les atribuyen decenas de robos de vehículos, asaltos a domicilios habitados y ‘vuelcos’ de droga a mano armada. Y también un presunto asesinato. El que habrían cometido algunos de los miembros de la banda una madrugada en que penetraron en una casa a por todas. «A por sus muertos»
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