Menores extranjeros: ante todo, menores

Diario de Noticias, POR EDUARDO SANTOS ITOIZ Y PATRICIA RUIZ DE IRÍZAR , 16-09-2019

El primer derecho de los menores es a ser protegidos. Y este no es un derecho sobre el que el resto de la sociedad pueda permanecer impasible o ignorante. Los niños y niñas y adolescentes de hoy son las personas adultas con quienes vamos a convivir en sociedad. Y nadie quiere convivir con personas maleducadas, inestables, inmaduras, llenas de prejuicios o violentas. Absolutamente nadie, salvo quizá otras personas maleducadas inestables, inmaduras, llenas de prejuicios o quizá violentas. Por eso, es absolutamente estéril plantear un debate social sobre los mal llamados Menores Extranjeros No Acompañados, MENA, que en realidad deberíamos llamar Menores extranjeros desprotegidos. Porque el término MENA obvia o, al menos, oculta parcialmente lo fundamental de estas personas: son menores, son niños y niñas. Decía el informe del Defensor del Pueblo de España en 2018 que estos niños, niñas y adolescentes tienen una doble condición extrema de vulnerabilidad, como menor de edad y como extranjero;y destacaba que son menores antes que extranjeros. Así es. Y, por ello, permítannos que empleemos el término de menores extranjeros desprotegidos (MED), que recoge mejor lo que son, lo que padecen y a lo que se enfrentan.

Estos menores emprenden un viaje en busca de un futuro mejor que el que les ofrece su país. Sus familias son las que corren con los gastos (que los tienen) de mandarlos al extranjero (aquí, y desde su perspectiva… qué cosas… el extranjero somos nosotros). Atraviesan desiertos y mares, expuestos a la trata, a los abusos y a todo tipo de riesgos. Y, cuando finalmente llegan a Europa… estos chicos y chicas de 13, 14 o 15 años pasan a ser vistos simplemente como extranjeros. Cuando siguen siendo chicos y chicas, niños y niñas, adolescentes.

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