Protesta vecinal contra una ocupación ilegal en la Rambla de Prim
La Guardia Urbana tuvo que solicitar la ayuda de los agentes antidisturbios por la tensión vivida el sábado a la noche
El Periodico, , 25-08-2019Un centenar de vecinos del Besòs i el Maresme (Sant Martí) se manifestaron el sábado a la noche para protestar contra la ocupación ilegal, por parte de un grupo de personas de nacionalidad rumana, del local ubicado en el número 224 de la Rambla de Prim. El vecindario llevaba semanas organizando caceroladas y movilizándose contra los continuos intentos de ocupación de esta antigua entidad bancaria, algo que finalmente sucedió ayer.
El sábado por la noche se produjeron diversos momentos de tensión. Si bien la protesta comenzó cerca de las diez de la noche, a las doce la Guardia Urbana solicitó el apoyo de agentes antidisturbios para contener a los vecinos que se estaban manifestando y cortando la Rambla de Prim, según fuentes policiales. Patrullas de los Mossos d’Esquadra, la Guardia Urbana y los antidisturbios permanecieron hasta las cuatro de la madrugada, cuando se levantó todo el operativo.
Las mismas fuentes policiales confirman a este diario que los agentes no identificaron a ningún vecino, pese a la tensión vivida. Sí detuvieron a uno de los rumanos protagonistas de la ocupación después de que este amenazara con un arma blanca a los manifestantes. También se llevaron a otro de ellos porque carecía de documentación, en cumplimiento con la ley de extranjería. Pese a estas dos detenciones, el local sigue ocupado por más gente.
Un vecino de la zona que estuvo en la protesta asegura que ayer "casi se produjo un linchamiento" porque alguna gente quería “entrar en el local ocupado” y “sacar a los ocupas”. Este vecino, que cifra en 300 las personas movilizadas, cuenta que el momento de mayor tensión sucedió cuando “un ocupa [finalmente detenido] quería entrar al local mientras la policía estaba acordonando” la zona. El vídeo que antecede a este párrafo recoge en el momento en que los agentes se lo llevan detenido.
Los vecinos, relata este residente, están "hartos de la inseguridad" del barrio.“Hay robos continuos en los comercios, coches destrozados… Y estas ocupaciones provocan más incivismo, ruido y molestias”, concluye.
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