Unos narcos se hacían pasar por guardias y usaban armas de guerra para robar alijos

La Policía Nacional se incauta de dos pistolas, dos subfusiles, chalecos antibala y más de dos toneladas de hachís

La Verdad, RICARDO FERNÁNDEZ, 30-07-2019

Chalecos antibalas, petos con la leyenda ‘Guardia Civil’, dos subfusiles ametralladores y unos atributos sexuales como los del caballo de Espartero. Tal era el particular equipo con el que contaban los integrantes de una supuesta organización criminal, recientemente desarticulada, que se había especializado en los ‘vuelcos’ de droga; esto es, en los asaltos a otras bandas de traficantes para despojarles de sus alijos. Una actividad, huelga decirlo, de altísimo riesgo y que en muchas ocasiones ha concluido con el intercambio de disparos entre los delincuentes, pero a la vez tremendamente lucrativa y llamada casi siempre a la impunidad, ya que lo único asegurado es que las víctimas jamás denuncian.

Ahora, la Policía Nacional acaba de desmantelar una de estas violentas bandas, merced a una larga y minuciosa investigación en la que ha contado con la colaboración de la Agencia Nacional del Crimen (NCA) británica – una especie de FBI del Reino Unido – y con el oficial y el magistrado de enlace de la Policía italiana en España. La banda estaba constituida por ciudadanos españoles, ecuatorianos, colombianos, marroquíes, italianos y británicos, quienes se dedicaban a asaltar a grupos de traficantes para arrebatarles la droga. Para ello solían actuar de madrugada, pertrechados con uniformes que imitaban perfectamente a los de la Guardia Civil y con armas de gran potencia de fuego, como son los dos subfusiles intervenidos en la operación: un AK 47 y un Zastava fabricado en la antigua Yugoslavia, además de una pistola Llama y otra pistola detonadora que había sido modificada para disparar munición real. Para nutrir todas esas armas disponían de una gran cantidad de munición.

Una vez que se hacían con un alijo de estupefacientes, fundamentalmente hachís o marihuana, lo ocultaban en naves de polígonos industriales y en chalés de zonas residenciales, a la espera de habilitar vehículos en los que transportar la droga hasta Italia y, en algunas ocasiones, también a Reino Unido.

El método de ocultación que utilizaban era montar una especie de contenedor estanco dentro de los depósitos de combustible de camiones de gran tonelajes, de manera que el recipiente para el gasoil seguía funcionando perfectamente. De esa forma, el habitáculo interior o caleta se convertía casi en indetectable, como lo demuestra el hecho de que algunos de esos camiones fueron parados en controles rutinarios por las fuerzas de seguridad y, pese a ser sometidos a una revisión específica de los depósitos, no se detectó nada extraño.

Pese a todas las dificultades que entrañaba esta investigación, que ha estado coordinada por agentes de la Unidad contra las Drogas y el Crimen Organizado (UDYCO) y el Grupo de Respuesta Especializado en el Crimen Organizado (GRECO Levante), se tuvo conocimiento de que los sospechosos habían guardado una importante cantidad de drogas en un domicilio particular y en una nave industrial de Molina de Segura, por lo que se dispusieron a intervenir.

Cuando la organización de traficantes pretendía sacar el estupefaciente de sus escondites para trasladarlo fuera de España, donde ya habían pactado la entrega a otras mafias, los policías cayeron encima de los presuntos delincuentes y consiguieron detener a siete de ellos (cinco españoles, un ecuatoriano y una colombiana) y decomisar 2,2 toneladas de resina de cannabis, unos 7.000 euros en metálico y las mencionadas armas de fuego. Igualmente fueron intervenidos tres camiones, cuatro turismos de alta cilindrada, dispositivos de geolocalización, máquinas envasadoras, selladores e inhibidores de frecuencia, además de varios chalecos antibala y uniformes simulando los distintivos y la imagen oficial de la Benemérita.

La banda contaba con una nave industrial en las inmediaciones de Molina de Segura y chalés en las urbanizaciones de Altorreal y La Quinta, que fueron igualmente registrados a fondo. La operación policial continúa abierta.

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