Zuloaga y la dignificación de lo marginal
Diferentes autoridades intervendrán y darán cuenta de la labor de apoyo del pintor a los más desfavorecidos
Diario Vasco, , 28-06-2019Desde 1970 no había tenido lugar en Eibar un acto relacionado con los Zuloaga. Aquel año tuvo lugar una importante exposición de cuadros en la antigua sala de exposiciones del Ayuntamiento, que reflejaba la última época de la vida artística del pintor. En esta ocasión, se ha montado un acto en Eibar cuya celebración tendrá lugar este sábado, en el que se tratará de homenajear al pintor eibarrés por su relación con las comunidades gitanas, así como por el contínuo interés por reflejar en su variada obra las condiciones de vida y aspectos culturales del pueblo gitano.
En esta dirección, el área de Inmigración del Ayuntamiento, la Fundación Zuloaga y el Consejo para la promoción integral y participación social del pueblo gitano en el País Vasco han organizado una serie de actos que parten, a las 12.00 horas, con la organización de una ofrenda floral junto a la estatua del pintor, en la intersección de Zuloagas con Bidebarrieta.
Posteriormente, los actos se trasladarán a Eibarko Bizikleta Plaza, a las 12.5, con la intervención de autoridades y representantes del pueblo gitano. Entre las autoridades invitadas figuran el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos, los responsables de la Fundación Zuloaga, Ignacio Suárez Zuloaga, su esposa, Margarita Ruyra, Tito Borja, responsable del Consejo para la promoción del pueblo gitano, y Javier Pérez, de Biltzen, Servicio Vasco de Integración y Convivencia Intercultural, dependiente del Gobierno Vasco.
Seguidamente, a las 12.30, llegará la sokadantza y después a las 13.00 horas una actuación musical flamenca, con el grupo Los Vázquez.
Según Ignacio Suárez, bisnieto del artista, «el pintor eibarrés fue un pionero en la promoción internacional de la cultura gitana». «Zuloaga aprendió caló en Sevilla en 1892, promocionó el flamenco en su estudio de París con un entusiasmo que contagió al escritor Rainer María Rilke y en 1922 estableció el Premio Zuloaga para el ganador del concurso de cante jondo que organizó en la Alhambra, con Falla y García Lorca».
Suárez de Zuloaga cifraba en 37 los cuadros que el pintor dedicó a motivos gitanos, con especial dedicación a los artistas de la saga del Albaicín. «Zuloaga era eibarrés, se abrió al mundo y su ejemplo es hoy más válido que nunca».
Es la huella que queda visible en Santiago Etxea, el espacio de Zumaia donde Zuloaga recibía a Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y tantos otros pensadores y toreros de la época, y que sus descendientes quisieron revivir ayer con la complicidad de gitanos como Tito Borja, invitado al acto de Eibar, que insiste en la necesidad de esa «visión generosa y amistosa».
Y más en un mundo cambiante: con su papel de ‘mediador’ en Bilbao, centrado desde hace décadas entre los gitanos, pero las nuevas migraciones le llevaron a ocuparse también de la acogida a la nueva multiculturalidad de barrios como San Francisco.
Importantes piezas
En sus inicios de pintor, Ignacio Zuloaga practicó el género del retrato, pese a que no era muy adepto a este estilo, pero sus excepcionales condiciones le llevaron a la selección de piezas que contribuyeron a desvelar su evolución temprana desde distintas perspectivas.
Al manifiesto itinerario plástico entre los ascendientes impresionistas y simbolistas, se incorporó primero la enumeración de aquellos centros que fueron referenciales en su juventud (Eibar, Bilbao, París, Londres y Sevilla).
Después Zuloaga residió en Sevilla, en donde se implicó en el proceso de arraigar su pintura en la tradición yendo a la esencia de lo que en el extranjero se entendía por español. Posteriormente, la determinación de Zuloaga por continuar la senda de la tradición pictórica cobró todo su sentido con el descubrimiento de Segovia en 1898.
En su aproximación a España, Zuloaga evitó el medio urbano para centrarse en el amplio repertorio que le ofrecía el entorno rural. La rudeza de sus pobladores y la religiosidad fueron asuntos recurrentes, a los que en ocasiones incorporó la expresión de sus modos de diversión y de sus anhelos.
Así, los almuerzos de baserritarras, personajes bajo esquemas velazqueños, y las facetas insólitas del mundo taurino, junto al componentes de enanos y gitanos, enriquecieron, igualmente, su universo temático.
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