El arzobispo de Barcelona denuncia que "el ascensor social está averiado"
El Periodico, , 24-06-2019El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, denuncia este domingo en su carta pastoral que “el ascensor social que antes permitía igualar las oportunidades, ahora está averiado”.
En su carta dominical, titulada “Ayudemos a cicatrizar la herida”, el cardenal recuerda que los cristianos tienen que estar comprometidos “con los más frágiles y vulnerables” y recuerda que esta semana Cáritas de Barcelona ha presentado su informe anual en el que constata que “la desigualdad es una herida que no cicatriza” porque la pobreza se ha hecho más intensa, extensa y profunda.
“Este año el estudio incide en la desigualdad social, provocada por una crisis económica que aún no se ha desvanecido. Aunque dicen que ya ha pasado, muchas personas siguen hundidas, sin poder encontrar un trabajo decente, sin poder acceder a una vivienda digna y sin poder sentirse ciudadanos de pleno derecho”, denuncia el arzobispo.
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Omella recuerda que “informes como el de la Fundación Foessa nos alertan de que han aumentado en un 40 % las personas en situación de exclusión social severa desde el inicio de la crisis”.
“Es una herida que produce dolor a los más vulnerables y necesitados, que ven sus ilusiones truncadas y sus posibilidades reducidas. A un niño que ha nacido y crecido en una familia sin recursos se le reducen las oportunidades de tener un futuro próspero. El ascensor social que antes permitía igualar las oportunidades, ahora está averiado”, sentencia.
Omella también hace visible “las situaciones de dolor que viven las personas que tienen que huir de su país por miedo a la violencia, por falta de oportunidades”.
“Conviene recordar agrega el compromiso firme de la Iglesia con los más frágiles, con los enfermos, con los pobres, con los migrantes y con los refugiados. No podemos olvidar los cuatro verbos que nos proponía el papa Francisco a la ciudadanía y a líderes mundiales: acoger, proteger, promover e integrar”
Según el arzobispo, “la memoria de Cáritas Diocesana de Barcelona nos da signos de esperanza: 13.225 hogares atendidos en 2018, donde viven 20.080 personas, y 62.845 personas atendidas desde las Cáritas parroquiales y arciprestales”.
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