INTERNACIONAL

La ultraderecha deja de ser claves para gobernar Dinamarca

Los socialdemócratas ganan al hacer suya la agenda para controlar la inmigración irregular

La Voz de Galicia, PABLO MEDINA R. P. REDACCIÓN / LA VOZ , 06-06-2019

Tras las elecciones de este miércoles, el nuevo Folketing (el Parlamento danés) contará con menos representantes del xenófobo Partido Popular Danés (DF) al perder más de la mitad de votos y escaños. La oposición de centroizquierda liderada por la socialdemócrata Mette Frederiksen gana las legislativas con el 50,3 % desbancando del poder al bloque conservador Venstre encabezado por Lars Løkke Rasmussen (20,9 %), según sondeos a pie de urna.Los casos de corrupción y el cambio de posicionamiento de los socialdemócratas en política migratoria han desinflado a la formación ultra de Martin Henriksen, que perderá su peso político (con el 9,8 % baja al tercer lugar), y su apoyo ya no suma para que la derecha siga en el Gobierno.
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A pesar de que Dinamarca es uno de los países de la Unión Europea que menos tasa de inmigración tiene (un 11,36 %), el flujo migratorio se ha convertido en el tema angular de la campaña. Todos los partidos comparten la misma posición: una Dinamarca más restrictiva con la recepción de inmigrantes no provenientes de la UE. Claro ejemplo fue la propuesta de Henriksen de expulsar a todos los migrantes con antecedentes a la isla de Lindholn, que contó con el respaldo de los socialdemócratas.El trasvase de votos de DF a la izquierda se produce también por otro motivo: la corrupción.Tanto Venstre como de DF se han visto salpicados por varios casos de corrupción. Los ultras aún mantienen una causa abierta por malversar 345.000 euros provenientes de los fondos europeos en cenas con periodistas, viajes a instituciones de la UE cuando estaban cerradas y gastos de campaña, cuantía que ya han devuelto. Rasmussen habría gastado más de 100.000 euros de fondos públicos en viajes siendo ministro de Sanidad, en el 2002, y de Finanzas, en el 2008. También lo hizo como primer ministro. Todo ello en el país menos corrupto del mundo, según Transparencia Internacional. La llegada de Línea Dura y Nueva Derecha también restó votos al partido de Henriksen, inclinándose ambas formaciones por políticas más extremistas que las del DF o los socialdemócratas. El líder de Línea Dura, Rasmus Paludan, llegó a quemar un Corán con lonchas de beicon y propuso la prohibición del islam. En una entrevista al diario Berlingkse, afirmó que quería ver «la sangre de los extranjeros en las alcantarillas».

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