El nuevo plan vasco de acogida de emergencia está preparado para atender hasta 600 migrantes en un solo día

El Ejecutivo autonómico ha estudiado con Cruz Roja tres escenarios posibles ante el previsible incremento de flujos a partir de julio La estancia máxima en los albergues será de cinco noches

Diario Vasco, JORGE NAPAL , 04-06-2019

“El objetivo de este plan es seguir ofreciendo y mejorando una respuesta humana, proporcionada, sostenible y solidaria” “Podemos prever que el número de llegadas empezará a incrementarse a partir de este mes y que los momentos más fuertes serán a partir de julio, por lo que contemplamos varios escenarios”

DONOSTIA- Después de un largo año en el que la presión de flujos migratorios ha dejado de ser una novedad, Euskadi ha aprendido de la experiencia y no quiere conceder el más mínimo espacio a la improvisación a la hora de dar respuesta al inminente aumento de llegadas de personas en tránsito. Resulta imposible realizar un traje a medida ante una realidad tan cambiante. Por eso, el nuevo plan del Gobierno Vasco acordado con Cruz Roja contempla hasta tres escenarios distintos, con recursos suficientes como para atender hasta a 600 migrantes en un solo día.

Tanta demanda en una sola jornada es un extremo muy poco probable, pero contemplarlo como hipótesis de trabajo demuestra el detallado estudio al que ha sido sometido el futuro más inmediato, con un verano por delante en el que se han definido pautas claras de actuación, siempre con el objetivo de ofrecer “un buen servicio a las personas”.

Así lo expuso ayer el Gobierno Vasco al presentar el llamado Plan de Contingencia para la atención humanitaria a migrantes que llegan en tránsito a Euskadi. En el encuentro participaron la viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia, y el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández. La acogida de emergencia se ofrecerá a través del servicio de Cruz Roja, de acuerdo con el marco establecido por la Secretaría de Estado de Migraciones.

La viceconsejera remarcó que no solo se trabaja porque se esté ante un imperativo normativo y ético, sino por la vertiente de progreso que ofrece, tal y como han demostrado algunos de los países más prósperos del mundo al saber integrar los flujos migratorios. “Las sociedades europeas y la vasca, en particular, necesitamos la inmigración para el sostenimiento del bienestar”, incidió Amilibia.

La secuencia de hechos desde el 16 de junio de 2018, cuando llegó a la estación de Donostia un autobús de con medio centenar de migrantes procedentes de Almería, despertó a la sociedad guipuzcoana y a las instituciones vascas a una realidad que parecía lejana pero acabó salpicando a la puerta de casa.

CASI TODOS SON FRANCÓFONOSDesde entonces la atención se canaliza a través de una mesa de coordinación que no ha dejado de reunirse. De hecho, hasta el mes de marzo ya han sido atendidas un total de 8.662 personas, de las cuales el 36% han recalado en Gipuzkoa, la mayor parte de ellas procedentes de Guinea-Conakry, prácticamente todos francófonas.

Según ha podido constatar Cruz Roja , “la inmensa mayoría” de las personas acogidas abandona los cuatro albergues 88 plazas en Bilbao;30 en Donostia;60 en Irun y 55 en Gasteiz después de pasar una primera noche, y más de un 95% sigue su viaje antes de agotar sus primeros cinco días en Euskadi.

A la luz de estos datos, se ha elaborado un nuevo plan cuyo contenido ha sido acordado con Cruz Roja y compartido con las tres diputaciones forales y los ayuntamientos de Bilbao, Donostia, Gasteiz e Irun, a la espera de la constitución de los nuevos gobiernos municipales y forales. “Podemos prever que el número de llegadas comenzará a incrementarse a partir de ahora y que los momentos más fuertes pueden concentrarse entre julio y octubre”. A partir de las previsiones que expuso la viceconsejera, se ha trazado un plan que contempla tres escenarios posibles.

Lo más probable es que los flujos de llegadas sean similares a los del año pasado, con algún día excepcional en el que pudiera registrarse el paso de unas 250 personas en una jornada. Es la opción que más enteros gana en el estudio preliminar, para la cual la red de albergues creada el año pasado sería suficiente.

En concreto, son 100 plazas en el centro de Bilbao;60 en Irun;25 en el albergue de Donostia y 65 en el de Gasteiz. En total, 250 plazas que podrían garantizar una respuesta a las necesidades, e incluso con la posibilidad de reforzar los recursos con otras 50 plazas de los centros de Berriz y Oñati, hasta un total de 300.

Otro escenario posible es que ese flujo se duplique, para lo cual se aumentaría el número de plazas de estos albergues. Incluso habría recursos suficientes para atender una situación excepcional en la que el número de demandantes en un solo día se disparara hasta las 600 personas en tránsito. Ante cualquiera de estas situaciones, Fernández subrayó que ofrecer un buen servicio pasa por definir unas pautas claras de actuación. Abogó por no confundir realidades diferentes. “Mezclar migrantes en tránsito con personas refugiadas, o sin techo, o inmigrantes que se encuentran en Euskadi desde hace tiempo”. En su opinión, esta suerte de cajón de sastre “genera desorientación”. Así, las instituciones vascas se coordinarán en una mesa interinstitucional con una comisión permanente. Durante el trámite de admisión, las personas migrantes recibirán, entre otros servicios, información sobre la asistencia, cargadores de teléfono, wifi, una revisión de su salud, un primer tentempié y ayuda para hacer llamadas a familiares. Estas personas serán alojadas en el albergue con plazas libres más cercano, y contarán con separación de espacios para mujeres y menores.

El secretario de Derechos Humanos remarcó que otro de los objetivos es “seguir ofreciendo una respuesta adecuada, es decir, una respuesta humana, proporcionada, sostenible y solidaria”. El Gobierno Vasco hizo un llamamiento para estrechar la colaboración entre las instituciones públicas y las entidades sociales. En buena medida, advirtió Fernández, de ello depende evitar el terreno abonado para quienes extraen beneficio político o electoral a cuenta de rumores, falsedades y temores relacionados con la migración.

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