El Consejo de Europa saca los colores a Hungría por la violación sistemática de los derechos humanos
Refugiados, activistas, jueces independientes y mujeres viven en un clima de intimidación constante
La Voz de Galicia, , 22-05-2019Algo falla en Europa cuando en el corazón del Viejo Continente se normaliza la detención indiscriminada de niños que buscan asilo, cuando se justifica el secuestro de la judicatura, se defiende la brutalidad policial contra los migrantes, cuando se apoya la criminalización de activistas o cuando se mira hacia otro lado ante la desigualdad de género. Ese es el clima que se respira en Hungría desde que el líder magiar, Viktor Orbán, inició su segundo mandato en el 2010. Desde entonces, el país vive inmerso en una espiral de autodestrucción. El Ejecutivo conservador ha ido desmantelando con puño de hierro todos los resortes democráticos de la pequeña república centroeuropea, cercenando derechos,propagando mensajes de odio hacia las minorías e intimidando a sus críticos. La UE se debate entre mirar hacia otro lado o suspender su derecho al voto. La Eurocámara exigió dar un paso adelante, pero la moción se encuentra bloqueada en el Consejo Europeo. Tampoco el Partido Popular Europeo (PPE), al que pertenece Orbán, se ha atrevido a expulsar de la familia al «dictador» húngaro, como lo rebautizó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Ahora es otro organismo extracomunitario, el Consejo de Europa, el que ha vuelto a encender las alarmas al denunciar hoy en un informe de misión la violación sistemática de los derechos humanos en el país magiar. En la larga lista de abusos reportados por la comisaria para los Derechos Humanos, Dunja Mijatovic, tras su visita sobre el terreno, se detallan toda clase de atropellos.RefugiadosLa serbobosnia denuncia las maniobras legislativas de Orbán para socavar el derecho de los demandantes de asilo a recibir protección. La Administración magiar rechaza de forma sistemática cualquier petición de ayuda, cuando no deniega este derecho directamente, apelando a una crisis de migración masiva que las estadísticas insisten en negar. «Insto a las autoridades a abstenerse de usar la retórica anti-inmigrante que promueven actitudes xenofóbicas», exigió Mijatovic. La comisaria se muestra «profundamente preocupada» por las múltiples denuncias de brutalidad policial empleada en las expulsiones forzosas de residentes extranjeros y la detención arbitraria de migrantes, también niños, a los que se les priva en ocasiones de agua y alimento: «Esta práctica debe parar de inmediato», demanda el organismo europeo. ActivistasEse clima de intimidación también se ha trasladado al ámbito del activismo. Las oenegés húngaras «han sido objeto de campañas de desprestigio y estigmatización» por ayudar a las minorías y a los sectores más vulnerables de la población. Las organizaciones han tenido que hacer frente a menudo a restricciones legales y multas derivadas de normativas «vagas, arbitrarias» y, en ocasiones, inexistentes, con consecuencias devastadoras para su labor. «La legislación perniciosa debe ser derogada», exige la comisaria. JusticiaLas reformas emprendidas en el sistema judicial desde el año 2010 han conducido al secuestro de la judicatura. Mijatovic no esconde su inquietud por el creciente poder que atesora en sus manos el Ministro de Justicia. Exige «fortalecer el autogobierno del sistema judicial» estableciendo un mecanismo de control y supervisión más equilibrado. Mujeres
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A pesar de la intención del Ejecutivo magiar de poner en marcha un plan de inserción de la mujer en el mundo laboral, Mijatovic cree que los programas para la protección de las familias siguen un enfoque opuesto que ayuda a perpetuar la desigualdad entre hombres y mujeres al defender un modelo tradicional basado en «el refuerzo de los estereotipos de género y en la instrumentalización de la mujer». La comisaria también saca los colores al país por la escasa atención que presta a la violencia machista. Hungría ni siquiera ha firmado la Convención de Estambul para prevenir y combatir esta epidemia: «Falta comprensión por parte de algunos jueces y agentes de policía sobre esta realidad […] Es necesario concienciar de forma más amplia al público», señala.
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