Bienestar Social quiere mejorar la función de inserción de Zubia con estancias a largo plazo

El objetivo es que más de la mitad de las 20 plazas del centro nocturno se destinen a personas que estén realizando un itinerario de inserción y el resto a rotación con un máximo de siete días

Diario Vasco, IÑIGO MORONDO, 05-04-2019

El Centro de Inclusión Zubia se puso en marcha con esa denominación el pasado mes de noviembre reuniendo en su seno los servicios diurnos y nocturnos de atención a personas en exclusión social. Irun y Hondarribia colaboraron en este equipamiento que cumple con las exigencias que en la materia dictaba para la comarca la legislación vasca.

Zubia tiene dos vertientes claramente diferenciadas. El centro de atención diurna es, en realidad, el comedor social que desde hace años funciona en la ciudad. Lo novedoso fue completarlo con el centro nocturno que llegó el pasado noviembre. Con la integración de ambos la comarca se dotó «de un recurso pionero en el territorio», afirmó ayer el delegado de Bienestar Social, Sergio Corchón.

Ahora, el Ayuntamiento persigue dar otro salto. La propia nomenclatura del centro resalta su voluntad de servir de puente hacia la inclusión social de sus usuarios, un objetivo difícil de conseguir con la condición de estancias máximas de siete días que establece la ley. «Desde finales del año pasado ya hay seis personas que están llevando un itinerario de inserción y siguen en el centro para poder recibir el apoyo socioeducativo de los profesionales de Zubia», destacó Feli Goikoetxea, responsable técnica del servicio municipal de Prevención Comunitaria.

«Ponemos el foco en fomentar los planes de intervención para que las personas mejoren su situación, su calidad de vida», explicó Leire Álvarez, una de las trabajadoras sociales de Emaús que participa en la gestión de Zubia. «Nos coordinamos con otros recursos que atienden también a esas personas en sus procesos de inclusión social. Con actividades grupales y comunitarias se les van abriendo puertas hacia la inclusión social». Se trata de una respuesta real y efectiva a determinadas situaciones de exclusión que se detectan y cuentan «con una valoración y una prescripción técnica», apuntó Goikoetxea. Son procesos que requieren mucho tiempo, meses. «Las seis personas que comenzaron el itinerario en diciembre siguen en Zubia mediante prórrogas. El objetivo que tenemos es poder ampliar esta línea de trabajo y que la mitad o más de las 20 plazas fijas de este recurso (hay otras nueve que se activan en periodo invernal, del 1 de noviembre al 30 de abril) se destinen a largas estancias para personas en itinerarios de inserción. A quienes vienen para pernoctar de siete días máximo se reservarían el resto de plazas, «en las que se produce una gran rotación».

Más actividad en 2018

La atención nocturna en Zubia se estrenó a finales de noviembre y en los 36 días hasta final de año 92 personas utilizaron sus servicios para 964 pernoctaciones en total; de media, 27 de las 29 plazas estuvieron ocupadas cada noche.

La apertura de esa zona nocturna afectó al ritmo de la diurna. Los días de servicio se extendieron al fin de semana en ese momento. Un cambio más para el comedor social y punto de encuentro, que también amplió en 2018 su horario, que pasó a ser ininterrumpido de 10.00 a 19.00 horas. Su uso en determinados momentos para atender a migrantes en tránsito elevó las cifras de uso en 2018: se dispensaron 20.657 menús, hubo 3.679 duchas, más de 1.200 usos de la lavandería y más de 17.000 sesiones de acompañamiento.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)