Vecinos de la barriada Cuatro Santos de Cartagena recogen firmas contra la apertura de una mezquita
Lamentan la falta de información por parte del Ayuntamiento sobre el traslado de fieles de San Antón a un antiguo gimnasio
La Verdad, , 21-03-2019Vecinos de la Barriada Cuatro Santos llevan dos semanas en plena campaña de recogida de firmas en contra de que el local que albergaba el gimnasio Atlanta, en el número 202 de la calle Ramón y Cajal, acoja una mezquita, sin recibir primero las oportunas explicaciones del Ayuntamiento. En este populoso barrio no se habla de otra cosa. El presidente de la asociación de vecinos, Juan Uribe, subrayó ayer que la campaña no ha sido idea suya, pero que él se ha apuntado a ella, con firma y DNI, y que ayudará a hacer llegar los listados de rúbricas al Ayuntamiento en cuanto haya un número que sea considerado suficiente. «Me he informado, por mis colegas de la asociación de vecinos de San Antón, de que allí hay dos mezquitas y de que una de ellas, al parecer, es la que se trasladará al antiguo gimnasio», explicó Uribe. El colectivo vecinal sabe que no se puede prohibir la apertura de un centro de culto islámico, que tiene derecho a operar en igualdad de condiciones a los de otras confesiones religiosas. «Sin embargo, en este caso se dan circunstancias que creo que justifican una explicación previa del Ayuntamiento, sobre las condiciones en las que ha dado o va a dar los permisos a esa apertura», explicó Uribe.
Para empezar, los vecinos conocen, directamente o por referencias, la situación que se vive en San Antón. «Allí la comunidad musulmana no está muy integrada, precisamente», contó Uribe. El representante vecinal recordó que en las pasadas fiestas de ese barrio, hubo adolescentes que causaron problemas. En segundo lugar, en el propio local social de Cuatro Santos, en Navidad también se han visto actitudes de jóvenes de origen árabe que no gustaron nada, porque «demuestran una falta de civismo y de educación que no podemos admitir así como así», añadió el representante vecinal. «El problema es que actúan sin que sus padres y familiares les corrijan, a veces, incluso en sus mismas narices», comentó.
El local ubicado entre las calles Orense y Río Muni, con fachada principal a la de Ramón y Cajal, no pasa desapercibido. Una llamativa pintura azul recubre toda la fachada. Funcionó como gimnasio durante veinte años. Antes había sido un centro comercial durante un breve periodo de tiempo.
Mientras los vecinos recogen firma, el propietario del solar desmantelaba ayer las instalaciones con ayuda de algunos operarios. Cualquier peatón que pasara por delante de la fachada pudo ver las luces de neón a través de las rejillas de la ventilación y escuchar el ruido del trabajo que tenía lugar dentro. Durante los últimos días, han salido de allí ya algunos aparatos de ejercicio. En pocos días, podría quedar vacío.
«He vendido el local a una inmobiliaria y ahora estoy viendo qué hago con los aparatos», comentó el dueño, quien eludió dar su nombre a ‘La Verdad’. Preguntado por el destino del edificio, se encogió de hombros pero no negó que su uso futuro sea religioso.
«Ni que fueran a poner un prostíbulo. Los vecinos pueden recoger todas las firmas que quieran, pero los compradores tienen todo el derecho a montar lo que deseen y yo no lo habría podido vender si los nuevos dueños no tuvieran ya un permiso del Ayuntamiento», añadió. Este diario pidió información sobre la instalación de esta mezquita en la alcaldía, pero en el gabinete de Ana Belén Castejón no hubo respuesta.
Los vecinos también reclaman una confirmación y datos adicionales para comprobar si el funcionamiento de ese templo puede suponer un problema para quienes viven en los alrededores.
El inmueble tiene dos pisos ocupados en exclusiva por el gimnasio. Su superficie está entre los 2.000 y los 3.000 metros cuadrados aproximadamente, lo cual le otorga capacidad para albergar a cientos de fieles. El problema, indicaron vecinos consultados por ‘La Verdad’, es que en el entorno no hay ningún terreno o local con capacidad para albergar los 200 o 300 vehículos que podrían acudir hasta allí cada día de rezo. Hay un precedente citado por una de las personas consultadas y que es originaria de Pilar de la Horadada. En esa localidad del sur de la provincia de Alicante, una comunidad islámica quiso instalar un centro similar uniendo dos locales. Sin embargo, el Ayuntamiento le denegó el permiso amparado en que no había zonas de aparcamiento suficiente en los alrededores, para albergar a los fieles que acudirán a los actos religiosos.
Las hojas de recogida de firmas han sido distribuidas por todo el barrio, con el encargo de que sean devueltas con los nombres, los apellidos y el número de carné de identidad del mayor número posible de personas. «Repito que no nos oponemos a que cada cual monte la actividad que quiera en un local que ha comprado. Lo que queremos es que el Ayuntamiento nos informe de que ha tomado todas las medidas complementarias y se haga responsable de lo que supone una afluencia que puede ser masiva», dijo Uribe.
En el barrio ya tienen experiencia en lo de acoger locales de culto de religiones que no son la católica. «Hasta tenemos uno de los testigos de Jehová», indicó un vecino ayer, acodado a la barra de la cantina del local social. «Eso está muy bien, pero a mí no me parece correcto que en muchos países árabes no sea posible ir a una iglesia católica, porque no las hay y aquí haya mezquitas. No hay toma y daca. Eso no puede ser», añadió otro.
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