AYUNTAMIENTO MADRID
15 Gitanas al volante de sus vidas
El Ayuntamiento enseña a conducir a mujeres calés para que sean dueñas de su destino, sin depender de nadie
El País, , 26-02-2019En mitad de la M – 30, durante una clase práctica de conducir, se escuchó gritar de lejos a Antonio, el profesor de la autoescuela: “Que si Pili, que eres una fiera”. El sacarse la licencia supuso para Pili, la fiera, mucho más que solo tener un plástico nuevo en la cartera. Significó libertad y empoderamiento como mujer. Como ella, otras 14 mujeres gitanas formaron parte del proyecto Tradel del Ayuntamiento de Madrid que fue presentado ayer en el Palacio de Cibeles en compañía de la Federación Artemisa que promueve la integración de la comunidad gitana.
Esta iniciativa pretende darles autonomía a estas mujeres para desplazarse en coche por la ciudad y que, gracias a ello, puedan ser dueñas de su destino, sin depender de nadie. La Federación Artemisa recibió una subvención de más de 15.000 euros a través del Área de Políticas de Género y Diversidad para que estas 15 mujeres pudieran ir a la autoescuela.
“El precio para sacar el carné de conducir varía según las clases que se tomen, cada tasa cuesta 90 euros y el valor total está entre 850 y 1.600 euros”, dice Fernando Lara, de la Autoescuela Lara.
“El carné de conducir es una herramienta que posibilita la incorporación al trabajo de las mujeres gitanas, tanto al tradicional de venta ambulante como a otros”, explican fuentes municipales. “Pero también aumenta su movilidad, sobre todo para aquellas que viven en lugares en los que el transporte público es deficiente, como por ejemplo en la Cañada Real Galiana”.
Este es el caso de Charo Montoya, de 34 años, que es madre de cinco niños y tuvo que dividir su tiempo entre un curso de formación, su casa y sacarse el carné. Aunque no tiene coche dice que su marido ahora ya confía en ella y se lo deja a veces. Y eso que, antes de esta experiencia, dice que no se había subido ni a una bicicleta.
La directora general de la Promoción de la Igualdad y No Discriminación, Teresa Maldonado, presentó este evento, acompañada de los representantes de la Red Artemisa, Carla Santiago y Manuela Mayoral, y han resaltado la importaría de que estos eventos en el futuro deberían ser para todas las mujeres, sin distinción entre gitanas y payas. “Hoy es un día muy especial porque hoy la Cibeles brilla, porque brillan vosotras”, ha dicho Santiago al explicar lo importante que ha sido este proyecto para romper con los miedos de las mujeres.
Tres banderas gitanas adornaban ayer una sala en el Palacio de Cibeles mientras que se exponía la iniciativa. El proyecto tuvo cinco fases. En la primera, se presentó el proyecto a todas las entidades que forman parte de la Fundación Artemisa, así como a los Servicios Sociales de referencia para su conocimiento. En la segunda, se realizaron entrevistas con las personas potencialmente candidatas. En el capítulo de la formación se educó en habilidades sociales, tales como la autoestima, las destrezas, la autonomía personal de las aspirantes y se procedió a la enseñanza de la teoría y práctica para la obtención del permiso de conducir.
Para el Área de Políticas de Género y Diversidad, Tradel es un proyecto con el que se ha querido promover, impulsar y desarrollar programas y medidas específicas para paliar situaciones de desigualdad social y discriminación de las personas con mayor vulnerabilidad y desventaja social.
Tudorita Puscazu, de 42 años, fue una de las mujeres que participó en el proyecto. Su primera reacción fue decir que no la habían mirado como si fuera de otro planeta. Puscazu muestra en su móvil una foto de su nuevo coche Kia color verde claro. “Está viejo, pero es mío”, resalta está rumana gitana. Antes de marcharse dice que va ahora a recoger el carné de conducir con una gran sonrisa.
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