Cine
Viggo Mortensen: «La gente se deja convencer por políticos xenófobos de que los inmigrantes son malos»
Hablamos con Viggo Mortensen, nominado al Oscar por «Green Book», un viaje contra el racismo en EE.UU. de la mano de Mahershala Ali
ABC, , 01-02-2019Es poeta, músico, fotógrafo, pintor y, sobre todas las cosas, uno de los mejores actores de su generación. Viggo Mortensen (Nueva York, 1958) es algo así como un hombre del Renacimiento al que le gusta meterse en charcos políticos del presente. Con «Green Book» logra su tercera nominación al Oscar gracias al papel de un chófer italoamericano que tiene que superar sus prejuicios para proteger a un artista afroamericano en la segregada América de los años sesenta. Bajo la sinopsis simple se esconde una película sutil, divertida y, como no puede ser de otra manera con Mortensen, política.
P – «Green Book» llega en un momento político donde se mira más al pasado que al futuro. ¿Puede ayudar a que la gente sea consciente de cómo hemos cambiado en seis décadas?
R – La respuesta más breve es sí. Pero al final solo es un pasito hacia el entendimiento, solamente es una película, un granito de arena en la lucha contra la ignorancia socio-histórica. No es la única película de esta temporada que ayuda a entender el legado de la discriminación en los EE.UU., el lado oscuro de su historia en el siglo XX, pero creo que es la que mejor consigue darnos una perspectiva esperanzadora. Green Book entretiene y a la vez habla seriamente de temas profundos, es un drama muy bien construido. No está hecha, como otras muy buenas películas que abordan el tema del racismo, para un público limitado, ya convencido de la seriedad del problema. No ideológica, da herramientas para entender la sociedad del pasado reciente, y quizás la del presente, pero enseña sin proselitismo. Va a ser un clásico del cine.
P – ¿Conoce esa «América Profunda» racista cuya imagen llega a España?
R – He viajado mucho por EE.UU., cruzando el país en coche unas veinticinco veces, de norte a sur, de este a oeste. También he recorrido el país en autobús, en tren y, cuando era más joven, a dedo. En esos viajes he conocido a mucha gente diversa y he visto comportamientos nobles tanto como lamentables. En la misma Nueva York o en Los Ángeles, dos ciudades en las que he vivido y conozco lo suficientemente bien como para trabajar de taxista, he conocido a muchas personas distintas, situaciones conflictivas tanto como soluciones inesperadas, lo feo y lo generoso, la arrogancia y la humildad. Me gusta la gente, me gusta aprender de ella. El esfuerzo necesario para superar las limitaciones de las primeras impresiones vale la pena. De eso también se trata la película.
P – Y al hilo de esto.. ¿Cree que el Arte puede cambiar la sociedad?
R – Poco a poco, con buenos argumentos y contando las verdades de unos y otros.
P – ¿Quién lo tendría más fácil, el personaje de Mahershala Ali en la década de los 60 o quien cruce ahora la frontera de México?
R – Depende del barrio, del lugar, de la gente que le rodée a uno. En principio, la ignorancia de los blancos y los negros del sur del país a comienzos de la década de los 60 con respecto a un hombre afroamericano elegante, bien educado y de un enorme talento artístico como Don Shirley es parecida a la de mucha gente en los EE.UU. ahora mismo hacia los inmigrantes latinoamericanos, los que buscan una vida mejor al norte de la frontera con México. No los conocen, y se dejan convencer por políticos xenófobos de que esta gente pobre y desesperada es generalmente mala, tramposa, despreciable y criminal. La única forma de luchar contra la ignorancia es la experiencia directa, escuchando y observando con la mente lo más abierta posible. Pasa lo mismo en España y en Europa con respecto a los refugiados de Medio oriente y África, y la solución es la misma.
P – ¿Se puede volver a repetir la historia si calan estas ideas?
R – Está pasando ahora mismo, en Norteamérica y en Europa, en todo el mundo. El racismo y la xenofobia están en aumento en todo el planeta.
P – Fotógrafo, poeta, músico… ¿Le gusta ser diferente al resto de estrellas de su generación?
R – Cada persona es única y diferente. En general hago lo que me gusta, y lo hago lo mejor que puedo. Lo que puedan pensar de mí los demás me puede afectar, claro que sí, para bien y para mal, pero no cambia mi convencimiento de que la vida es breve y que quiero ver, escuchar y aprender todo lo que pueda durante mi estancia en la tierra.
P – Tercera nominación al Oscar. ¿Está en su mejor momento artístico?
R – No lo sé. Siempre se puede mejorar algo.
P – Para conseguirla se ha tenido que meter en la piel de un italoamericano y parece más italiano que Berlusconi. ¿Cómo ha sido el proceso de crear un personaje tan alejado de lo que nos tiene acostumbrado?
R – La verdad es que el personaje me daba un poco de miedo. Su personalidad y los detalles de su juventud son muy diferentes a los míos, y me puse nervioso a la hora de contestarle a Peter Farrelly (director) si iba a aceptar el reto o no. A la primera lectura del guion le dije que me parecía una equivocación ofrecerme el papel de Tony Vallelonga. Sobre todo porque hay muchos buenos actores italoamericanos, y muchos memorables personajes italoamericanos en el cine y la televisión. ¿Por qué elegirme a mí? Pero Farrelly me convenció de que podía hacerlo dignamente, y me alegro de no haber sido tan cobarde como para rechazar ese caramelo de personaje. Lo pasé muy bien, y recibí mucha ayuda de los parientes del verdadero Tony «Lip». Debo muchísimo a la generosidad de Nick Vallelonga y su familia con sus recuerdos, sus fotos, grabaciones, incluso con objetos que le pertenecieron. El collar con la medalla religiosa italiana que llevo en la película, por ejemplo, era suya. Me lo prestaron. La idea es siempre, al construir y encarnar un personaje, evitar la caricatura. Lo que uno quiere hacer es entender el punto de vista del personaje lo mejor posible para poder ayudarles a los compañeros de reparto, y, al final, a los espectadores, a creer que es un hombre real, y quizás también a entenderlo.
P – Ha engordado 20 kilos para este personaje. ¿Dónde está el límite de forzar el cuerpo para aceptar un papel interesante?
R – Hay que ir con cuidado. En este caso decidí que valía la pena el esfuerzo y el riesgo de comer demasiado a todas horas para parecerme al verdadero Tony Vallelonga. No sé si lo haría de nuevo. Creo que no.
P – Cuándo está en una película como esta, que desde el principio se ve que va a tener todos los mimbres para gustar, ¿cambia su manera de actuar?
R – Esas cosas no se saben durante el rodaje. Y si uno piensa en el resultado final o en los premios no está al 100% enfocado en lo importante, que es estar presente, bien preparado para escuchar, observar y reaccionar en cada momento del rodaje a los otros actores y al director o a la directora de la película.
La Pregunta
P – Ha escrito y va a dirigir, producir y protagonizar Falling, su nueva película. ¿Con la experiencia de los años le apetece probar más detrás de la cámara o es una experiencia puntual?
R – Me gustaría hacer más de una como director porque he escrito otros dos guiones que me gustan, pero cada cosa a su tiempo. A ver si lo puedo hacer bien con Falling. Si no sale bien va a ser difícil conseguir dirigir una segunda película. La ley del mercado.
Pregunta – He leído que, como con Peter Jackson, Amazon le ha pedido consejo para la serie de «El señor de los anillos». ¿Echa de menos a Aragorn y el mundo de Tolkien?
Respuesta – No es verdad. Me enteré hace poco por un periodista que se hacía la serie. No tengo ningún contacto con Amazon o esa producción. Sería una buena idea que hablen con Jackson, al menos, y quizás con algunos actores de la exitosa trilogía. Pero, por otro lado, ellos tienen que hacer lo suyo, crear algo nuevo. Les deseo suerte, es una saga hermosa, un lindo desafío.[Crítica de Green Book]
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