Sociedad

Denuncian "tiempos oscuros" para derechos humanos aunque aumenta la protesta

El Periodico, Agencia EFE. Juan Palop, 18-01-2019

Human Rights Watch (HRW) cree que el mundo vive en “tiempos oscuros para los derechos humanos” y denuncia a Estados Unidos, Rusia, China, Arabia Saudí y Venezuela, pero añade también que la “resistencia” está “cobrando fuerza” en instituciones multilaterales y nacionales, pero también en la calle.

En su informe anual, presentado este jueves en Berlín, la organización no gubernamental ofrece una imagen mixta de 2018 en la que “líderes autocráticos” pisotean los derechos humanos y difunden “odio e intolerancia” a la vez que se conforma una “resistencia” en distintos escenarios que está logrando “importantes victorias”.

“Es llamativa la intensa reacción contra los autócratas”, asegura en una entrevista a Efe el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, que anima a que esta resistencia se convierta en “tendencia” y resalta el efecto de manifestaciones y protestas en Polonia y Hungría, y de las elecciones en Malasia, Maldivas, Armenia, Etiopía y Estados Unidos.

Pero especialmente subraya el efecto de “inusuales coaliciones de países” pequeños, como el Grupo de Lima en su condena de Venezuela y la Organización para la Cooperación Islámica en su acción en favor de los rohinyá en Myanmar, quizá por la inacción de las grandes potencias.

El informe contiene abiertas críticas al Washington del presidente Donald Trump, tanto en el ámbito interno como en su política internacional en un año marcado por la separación forzada de menores migrantes y por su ambigua postura ante el asesinato saudí del periodista disidente Jamal Khashoggi: “EEUU siguió retrocediendo en derechos humanos tanto en casa como en el extranjero”.

HRW carga asimismo contra la “represión de voces independientes y oposición política” en Rusia y la destaca la “detención masiva de hasta un millón” de uigures en China, dos países que en opinión de la ONG “hicieron todo lo posible para socavar la aplicación de los derechos humanos a nivel global”.

El informe dedica un espacio importante a Venezuela, empezando por la portada, y lamenta el “enorme coste humano” de mantener a un autócrata en el poder, con la consiguiente “hiperinflación y devastación económica” y la falta de comida y medicinas, que han hecho que “millones huyan del país”.

Del ámbito latinoamericano, la ONG advierte además del “gran riesgo” que supone la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil por sus posiciones “racistas, homófobas y misóginas”, la “catástrofe” de derechos humanos en México y los abusos impunes en Nicaragua tras la enorme concentración de poder operada por el presidente Daniel Ortega.

Roth, no obstante, advierte que el “Trump de Brasil” podría también toparse con la “resistencia” que afronta el presidente de Estados Unidos en su país, ya que el gigante latinoamericano es una “democracia fuerte” con una justicia y unos medios “independientes” y una sociedad civil consolidada.

Con respecto a España, el informe destaca los pocos cambios que se han producido tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno, donde no se ha reformado la denominada “ley mordaza” y se mantienen las devoluciones “en caliente”.

Asimismo, recuerda las protestas por la sentencia por la violación en grupo de “la manada” y que hasta el momento “ningún policía ha sido condenado por excesivo uso de la violencia” por la “represión” del 1 de octubre en Cataluña.

Pese a este panorama, el presidente de HRW ve motivos para la esperanza por las reacciones, sobre todo en el marco de Naciones Unidas, mientras “Trump prefería abrazar autócratas” y tradicionales defensores de los derechos humanos, como Francia y Reino Unido, evitaban por distintos motivos pasar a la acción.

El consejo de derechos humanos de la ONU ha logrado en este sentido varias victorias, analiza la ONG, como sus decisiones relativas a Myanmar, Israel, Arabia Saudí y Venezuela.

También subraya el trabajo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), la acción multilateral para impedir una acción del ejército sirio, con respaldo ruso e iraní, en Idlib y la “presión” internacional para esclarecer los sucedido con Khashoggi, asesinado en la embajada saudí en Estambul.

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