Bolsonaro usa la detención de un asesino ultraizquierdista italiano como guiño a Salvini
Cesare Battisti, condenado a cadena perpetua hace décadas en Italia, fue detenido en Bolivia por agentes de Interpol tras un mes prófugo
El País, , 13-01-2019Italia llevaba años reclamando a Brasil la entrega de Battisti cuando el mes pasado, en plena transición, su persecución se reactivó con un decreto del saliente presidente brasileño Michel Temer. El ahora detenido se convirtió entonces en un elemento central de la incipiente relación entre Bolsonaro, aún presidente electo, y Salvini. El ultra italiano pidió públicamente y sin rodeos a su aliado ideológico que colaborara. “Daré un gran mérito a Bolsonaro si ayuda a Italia a tener justicia dándonos ese regalo”. Un mes después Battisti está bajo custodia policial y más cerca de ser entregado a Italia.
El 18 de diciembre, Cesar Battisti presentó a la Comisión Nacional de Refugio de Bolivia presentó una solicitud de asilo. “Solicito a ustedes tengan a bien procedimentar mi requerimiento humanitario y se me conceda la calidad de refugiado, garantizando así seguridad, mi libertad y mi vida”, dice el italiano en la carta que presentó con ese propósito.
Esto significa que el Gobierno boliviano sabía de la presencia de Battisti en su territorio y que este no estaba huyendo, sino que esperaba la decisión de las autoridades sobre su caso. La versión de las autoridades italianas que informaron de su detención es que fue localizado gracias a una investigación de Interpol.
En la carta, Battisti cuenta la historia de su vida y afirma que es inocente de los homicidios por los que fue condenado en ausencia, ya que si bien perteneció a la organización Proletarios Armados por el Comunismo, se alejó del Comité Central de la esta luego del asesinato de Aldo Moro, en mayo de 1978. Reconoce que, luego de ser condenado por “asociación subversiva y posesión de arma de fuego” ese mismo año, escapó de la cárcel en 1981, aunque dice que su fuga “constituyó un acto de justicia de hecho y una acción “limpia”, ya que no fue necesario el uso de la violencia para su ejecución”.
Battisti habla de su exilio primero en México y luego en Francia, donde se acogió a la “doctrina Mitterand” hasta que, en lo que denuncia como un acto político y “un negocio”, los Gobiernos de derecha de Berlusconi en Italia y Sarkozy en Francia volvieron a juzgarlo “por un hecho ya juzgado”. A continuación relata el apoyo que recibió del expresidente Lula, quien le concedió la residencia permanente en el Brasil en 2010, y se declara perseguido por los actuales Gobiernos de ultraderecha de Italia y Brasil. Battisti dice que a lo largo de su vida se ha mantenido trabajando como escritor y periodista, y que no es el “monstruo” que el Gobierno italiano intenta presentar.
La captura de Battisti fue celebrada mucho más allá de Salvini en Italia por dirigentes políticos como el presidente, Sergio Mattarella, y el ex primer ministro izquierdista Matteo Renzi. Un avión italiano vuela ya hacia Bolivia para asumir la custodia del detenido.
Bolsonaro padre ha aprovechado la ocasión para echar al PT en cara el caso Battisti. El asesino convicto logró no ser extraditado a su país cuando el presidente izquierdista Lula da Silva, el día que concluía su segundo mandato (31 de diciembre de 2010), decidió rechazar una orden de extradición no vinculante dictada por el Tribunal Supremo. “Finalmente se hará justicia con el asesino italiano y compañero de ideas de uno de los Gobiernos más corruptos que ha existido jamás en el mundo”, ha tuiteado este domingo el nuevo mandatario brasileño.
Battisti no es uno de esos prófugos como los nazis de antaño o el español militante de ultraderecha Carlos García Juliá, condenado por la matanza de Atocha en la transición democrática española y detenido en Sao Paulo en diciembre. El italiano, a diferencia de aquellos, no llevaba una vida discretísima para pasar desapercibido. Tras ser condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro crímenes que asegura que no cometió, Battisti se instaló en Francia, donde se convirtió en un exitoso escritor de novelas policiales. A mediados de los noventa tuvo que retomar la huida. Primero, a México; luego a Brasil, donde se casó un tuvo un hijo.
La llegada al poder del antiguo militar está suponiendo un radical viraje también de la política exterior brasileña respecto a la del PT. Bolsonaro participa de esa red de mandatarios nacionalpopulistas que lidera el magnate Donald Trump (Estados Unidos) y en la que militan de manera destacada Salvini (ministro y líder de la xenófoba Liga en Italia), Benjamín Netanyahu (Israel) y Viktor Orbán (Hungría). El caso Battisti le sirve ahora para estrechar lazos con Italia.
En paralelo, la detención y el proceso de entrega podrían colocar al presidente boliviano en una posición difícil. Morales es el último de los representantes de la izquierda que dominó América Latina en el ciclo anterior que no ha sido defenestrado por sus vecinos y el único mandatario izquierdista de la región que asistió a la toma de posesión de Bolsonaro hace 12 días en Brasilia, acto para el que este retiró las invitaciones a Venezuela, Nicaragua y Cuba.
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