ALEMANIA ULTRADERECHA

Activistas ponen monumento del Holocausto ante casa de ultraderechista alemán

La Vanguardia, EFE, 23-11-2017

Activistas alemanes levantaron hoy una réplica del monumento a las víctimas del Holocausto de Berlín frente a la casa del dirigente ultraderechista que cuestionó que el país deba tener en su capital “un monumento de la vergüenza”.

El Centro para la Belleza Política (ZPS) descubrió hoy veinticuatro bloques de hormigón, que rememoran estelas funerarias judías como en el monumento berlinés, colocadas en el jardín de una casa cercana a la vivienda de Björn Höcke, ideólogo del ala más radical de Alternativa para Alemania (AfD) y su líder en el “Land” de Turingia, estado federado del este del país.

Según un comunicado de este grupo de activistas y artistas, la iniciativa busca convertir “el monumento de la vergüenza en monumento de la responsabilidad” y promover una política del recuerdo.

“No queremos ni podemos dejar pasar las exigencias grotescas (de Höcke) sobre la política de la historia”, aseguró el responsable artístico del ZPS, Philipp Ruch.

La iniciativa ha suscitado controversia entre partidarios y detractores y ha movilizado hasta el pequeño pueblo de Bornhagen (este de Alemania) a decenas de periodistas y curiosos, así como varios vehículos de la policía y un helicóptero.

Desde la dirección de AfD se condenó en un comunicado la acción, que se considera parte de una “serie creciente” de ataques, amenazas, insultos contra el partido e injerencias en la vida privada de sus líderes.

“Se trata de un ataque a la dignidad de las personas, con el objetivo de destruir la vida privada de una familia”, apunta el texto, que indica que, para llevarla a cabo, los activistas tuvieron “durante meses” la casa del político bajo observación.

La AfD considera la acción como el “punto álgido” del acoso a líderes, como los jefes del grupo parlamentario, Alexander Gauland y Alice Weidel, y la diputada por Berlín Beatrix von Storch.

Los activistas de ZPS se han propuesto mantener su acción durante dos años frente a la casa de Höcke y para eso iniciaron hoy una campaña digital para conseguir fondos.

En seis horas, según su página web, habían recaudado más de 43.000 euros de más de 1.500 donantes, superando con creces los 28.800 euros que habían solicitado inicialmente para el alquiler de la casa vecina a la de Höcke y para mantener el monumento.

Según el ZPS, la acción podría acabar antes de dos años si Höcke accede a “arrodillarse” frente a la réplica del monumento o al original berlinés, como hizo en 1970 el canciller alemán Willy Brandt en Varsovia para pedir perdón por los crímenes nazis en la II Guerra Mundial.

Si su actitud no cambia, “la sociedad civil asumirá el principio de ‘la confianza es buena, pero el control es mejor’” y vigilará la vivienda del político, advierte el colectivo, que asegura que lleva ya diez meses observando a Höcke desde el edificio colindante, que arrendó sin desvelar al casero sus verdaderas intenciones.

Los activistas, según han explicado, alquilaron la casa poco después de que Höcke pronunciase su polémico discurso de Dresden en el que criticó que Alemania sea “el único pueblo del mundo que ha plantado un monumento de la vergüenza en el corazón de su capital” y pidió un “giro de 180 grados en la política del recuerdo”.

Generó una oleada de críticas e incluso un proceso interno dentro de su partido, pero no llegó a nada.

Estas declaraciones son unas más en el rosario de comentarios de Höcke en estos años, dentro de la ideología ultraderechista.

Entre 2011 y 2012 publicó varios artículos en una revista del partido neonazi NPD bajo el seudónimo Landolf Ladig y en 2014 exigió la abolición del delito de negación del Holocausto en el Código Penal alemán, además de calificar de “problema” ante los medios extranjeros representar a Hitler “como el mal absoluto”.

El ZPS ha realizado en los últimos años varias campañas artísticas de calado político, como el entierro simbólico en Berlín de refugiados ahogados en el Mediterráneo o la instalación de una jaula con tigres en el centro de la capital alemana para que devoraran a varios peticionarios de asilo.

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