Ângela Ferreira: «Esta sociedad es inconsciente y sutilmente racista»
Cree que el arte debe provocar interrogantes para dejar marcas en el pensamiento
La Voz de Galicia, , 02-11-2017Ângela Ferreira (Maputo, 1958) inaugura hoy a las 20 horas en Didac Talk Tower for Ingrid Jonker, una exposición que homenajea a la autora de The Kid, el poema que Mandela recitó en la constitución del primer parlamento democrático de Sudáfrica. -¿Esta sociedad practica un racismo inconsciente? -Efectivamente, vivimos en una sociedad que es sutil e inconscientemente racista, incluso en Europa, que es el continente donde más atención se pone a intentar disminuir esos preconceptos. La sociedad no se reconoce racista, pero pequeñas palabras o frases despreciativas sobre judíos, negros, africanos o gitanos son la evidencia de que todo ello está permanentemente en acción. -Su obra estudia el modernismo en África. ¿Se han pervertido sus ideales? -Sí. El modernismo pervirtió sus propios principios y, en cierto modo, se pegó un tiro en su propio pie. Lo que más me fascina tiene que ver con cómo este movimiento, que fue proyectado por muchos pensadores de izquierdas, acaba derivando en una suerte de ejercicio formal del que se apropian los gobiernos coloniales o imperiales.-¿Todas las obras deben interrogar, ser incómodas? -Incómodas no lo sé, porque es algo muy subjetivo. Pero es cierto que las buenas obras funcionan como interrogantes porque si no lo son no dejan marca alguna en nuestra consciencia, en nuestro pensamiento. El arte invita a cambiar nuestro pensamiento y reacción ante determinadas cosas, por eso en muchos casos juega a ser ambiguo, incluso irracional. -Se vale mucho del vídeo y la fotografía. ¿La imagen estática no es suficiente? -Muchas veces en mi trabajo la imagen no es suficiente, porque no completa un proceso. Cuando era pequeña Ingrid Jonker representaba un modelo de persona para mí y ahora espero conseguir igualar esa sensación o idea que tengo sobre ella. Sentí que la escultura sonora no decía lo suficiente sobre el final trágico de su vida. Cuando veo que un trabajo no está completo busco acompañarlo de otro soporte, que en este caso no es un vídeo, sino una fotografía de la costa de Ciudad del Cabo, donde se suicidó y donde se vislumbra la cárcel de Robben Island.
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