“Algunos pierden el trabajo porque les deniegan el asilo”

Cruz Roja Bizkaia ha atendido a 167 refugiados, la mayoría latinos y de Ucrania

Deia, A. Rodríguez, 08-10-2017

Bilbao – Si la cosa no fuera tan dramática, que lo es, se podría decir que el colmo de un refugiado sería conseguir un empleo en un país extraño y quedarse sin él porque han echado para atrás su solicitud de protección internacional. No es una invención de mal gusto. Jessica Manzano, responsable del programa de refugiados de Cruz Roja Bizkaia, confirma que “algunos han perdido el trabajo porque les han denegado el asilo” y lo ilustra con un ejemplo, real como la miseria misma. “Teníamos dos familias que habían empezado a trabajar en hostelería unas horas y ahora les están denegando el asilo. La empresa dice que les espera, porque estaban supercontentos con ellos, pero llevan solo dos años de padrón y les queda uno para solicitar el arraigo. Algunos se cansan de esperar y hay niños de por medio…”, lamenta.

Cruz Roja Bizkaia ha atendido en lo que va de año a 167 personas refugiadas. “La mayoría son de Ucrania y Venezuela, luego de El Salvador, Colombia, Siria… pero de Siria hay muy pocos”, aclara Manzano, quien detalla que la entidad dispone de 70 plazas de acogida repartidas en más de una docena de pisos, “la mayoría para hombres y mujeres y un par, para familias”.

El programa del Ministerio de Empleo al que se acogen las personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional consta de varias fases: seis meses en pisos de acogida, un año de ayudas económicas para costearse el alojamiento y la manutención y un tercer periodo de asesoramiento jurídico y psicológico y orientación laboral, sin respaldo monetario. “El Ministerio cree que en 18 meses una persona inmigrante, venga de donde venga, ya se puede insertar, con las dificultades que tiene el aprendizaje del idioma y demás. Siendo realistas, muy poca gente encuentra trabajo porque es muy poco tiempo”, dice esta responsable de Cruz Roja, una de las tres entidades que gestionan el programa en Bizkaia.

Dado que “hasta los tres años de padrón no pueden cobrar la RGI”, explica, “la Diputación ha puesto en marcha un programa puente al que pueden acogerse cuando les deniegan el asilo o terminan los 18 meses de ayudas del Ministerio”. De esta forma, añade, “las personas que se quedan en el limbo” pueden recibir una “ayuda mínima hasta completar los tres años”. El problema, apunta, “es que el dinero que nos dan se ha acabado a mitad de año de tanta gente que hay”.

Solo al 3% se le concede el asilo El asilo apenas se le concede a un 3% de los solicitantes, por lo que no es extraño que “las pocas personas que consiguen trabajo” se encuentren con que les deniegan la protección internacional. De su incierto futuro da cuenta la responsable del programa de refugiados de Cruz Roja Bizkaia. “La Policía les devuelve el pasaporte que les retiene cuando están solicitando asilo y se quedan como un inmigrante irregular sin ninguna posible ayuda. Al final, has recorrido un montón de camino y, como te lo han denegado, vas para atrás porque es probable que ya no puedas pagar la habitación, que pierdas el padrón…”, señala.

Las diferentes entidades les sirven de apoyo hasta que alcanzan su meta. “A los tres años de estar empadronados pueden intentar solicitar el arraigo, que al final es un permiso de residencia e igual por ahí vuelven a encauzar”, comenta. De no ser por esta red, el camino andado se iría por la borda. “Es que si no, al final, has avanzado durante 18 meses, te hemos formado y luego te vas a ir a la calle y vas a perderlo todo”.

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