La comunidad china de Usera pide más seguridad tras el atropello del niño
El Periodico, , 07-09-2017“Un accidente de tráfico sucede en la calle, no dentro de un comercio”, dice la mujer erigida en portavoz de la comunidad china del barrio madrileño de Usera, donde murió atropellado un niño de 3 años. Tanto ella como otros vecinos, de muy diversos orígenes, siguen consternados por el suceso y demandan más seguridad.
Tres días después de que un coche se empotrase violentamente contra un comercio chino de la calle Mezquita del barrio de San Fermín del distrito de Usera, matando al pequeño Wan Ichi, el suceso sigue centrando las conversaciones y los vecinos continúan visitando el altar improvisado en el lugar.
Los padres del pequeño, Wan Jia Fu y Shu Wei Li, llevan más de diez años en el barrio, donde han criado a sus cuatro hijos mientras regentaban el pequeño negocio, integrándose con los vecinos “perfectamente”, según han relatado a Efe varios lugareños que los definen como “una muy buena familia”.
“Queremos justicia. ¡No ha sido un accidente! Ha sido un asesinato!”, reza la gran pancarta negra que pende de la fachada de la tienda, ahora cerrada, junto a decenas de velas, ramos de flores, fotos del niño y mensajes de cariño.
Han sido colocados en su mayoría por vecinos chinos que entienden que, aunque la Policía trabaja con la hipótesis de que la muerte del pequeño se debió a un accidente cuando el propietario dejó aparcar a un amigo sin carné y éste perdió el control, el suceso saca a la luz la inseguridad que viven los comercios del barrio.
Mientras el conductor y el propietario del coche permanecían en el lugar del atropello y los padres del pequeño pedían ayuda desesperados para sacarle de debajo del vehículo, otros dos hombres trataron de robar la caja registradora de la tienda y llegaron a pegar a quienes trataron de impedírselo.
Precisamente hoy han sido detenidos estas dos personas, un padre de 44 años y su hijo de apenas 14 y vecinos de la misma calle, a quienes los testigos identificaron desde el principio. Porque “en este barrio todos se conocen”, dicen los consultados por Efe.
Esa escena ilustra “la falta de seguridad” que denuncia Marisa, una veterana vecina del barrio de origen chino que ha castellanizado su nombre y se ha erigido en portavoz provisional de su comunidad.
En su tienda de arreglos situada a escasos metros del arrollamiento, relata a Efe que hace dos semanas le pusieron silicona en la puerta de su local y que “los robos son algo común” en esta zona, sin entrar en quién los comete ni en las relaciones que mantiene su colectivo con el de las familias gitanas.
En este diagnóstico coincide Magali, de origen latino y que lleva años viviendo al lado, y quien “tal inseguridad” que no sale con su hija de ocho años a la calle por la noche.
Rosa, española vecina del barrio “de toda la vida”, casi llora cuando recuerda a Ichi “sentadito en la puerta de la tienda, con su tablet, sin dar un ruido” y que la noche del domingo fue arrollado por un coche “que estuvo varios minutos ahí, dando para adelante y para atrás y al final entró en el comercio como un cohete”.
Ella y su marido afirman que en el barrio “hay inseguridad, como en otros muchos sitios”, sobre todo por robos y conducción temeraria de algunos coches, y recuerdan que hace unos años mataron a una mujer, para quitarle el bolso, a escasos metros del suceso del domingo.
No creen que haya “tensión o problemas, así en general” entre los gitanos y los chinos, ni la han vivido estos últimos días, pero sí reconocen que no se relacionan mucho.
De la misma opinión es el presidente de la Asociación de Vecinos de San Fermín, Víctor Renes, que asegura a Efe que “no hay constancia de enfrentamientos” entre la comunidad china y la gitana, aunque sí de “situaciones puntuales o personales”, y subraya que el joven que conducía el coche del atropello está “integrado” y jugaba al fútbol en la Asociación Deportiva San Fermín.
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