Deportado un hombre en Vitoria con medio centenar de detenciones por acoso
El 'acosador de Coronación', barrio de la capital alavesa donde actuaba, será devuelto a Mali, su país de origen. Cuatro mujeres le han sufrido durante los últimos tres años
El Correo, , 04-09-2017Cuatro mujeres, todas vecinas del barrio vitoriano de Coronación, se convirtieron en su obsesión. Una detrás de otra acudieron a la Justicia en busca de amparo. Y ahora, por fin ven la que parece la luz definitiva a su martirio, cuando se cumplen tres años del primer episodio de acoso protagonizado por este sujeto. Según ha sabido EL CORREO, el Juzgado de lo Penal número 1 ha decretado su expulsión del país y la correspondiente entrega a su lugar de origen, Mali. Lo curioso es que el propio acusado «uno de los principales multirreincidentes de la historia de esta provincia» aceptó este severo castigo sin rechistar.
Fue la alternativa a una petición fiscal de dos años y nueve meses de prisión, aparte de una fuerte sanción económica, por tres delitos de coacciones a una misma víctima. Se coló tres veces en sólo cinco días en su casa. Tanto el Ministerio público como su defensa pactaron esta medida, recibida con «alivio» en el mundillo judicial y policial de la ciudad debido a su voluminosa hoja de ‘servicios’, delictivos por supuesto.
Porque este individuo de 39 años, y conocido como ‘el acosador de Coronación’, ha alcanzado unos registros criminales dignos de estudio. Desde 2014, época de su primer acoso, ha rebasado el medio centenar de detenciones, ha recibido más de una docena de condenas la mayoría menores, y se ha convertido en un habitual del Palacio de Justicia y de los calabozos de la Ertzaintza y de la Policía Local. «No hay patrullero que no sepa quién es», comparten varios agentes sondeados.
La primavera de 2016 fue su peor época. Todas las semanas acabó engrilletado. O por acosar a su última víctima o por saltarse alguna de sus órdenes de alejamiento de las otras mujeres a las que asedió antes. El 26 de mayo de aquel año, el juzgado de guardia ordenó su ingreso preventivo en prisión.
A partir de ahí, su día a día transcurrió entre la cárcel de Zaballa y sus periódicas visitas al Palacio de Justicia para responder por su ola de desmanes. La mayoría de las veces recibió penas menores. En una de éstas, la Fiscalía de Álava logró un remedio inédito; la prohibición de residir en Vitoria si salía de permiso. Aquel auto, firmado el Juzgado de Instrucción número 3, era demoledor. Hablaba de su «desprecio manifiesto» hacia las resoluciones judiciales anteriores, que «nunca ha respetado» y que «incumplió casi a diario».
Entre rejas le diagnosticaron una posible «esquizofrenia paranoide», así que desde hace cuatro meses reside en un centro psiquiátrico. «Lo que en principio no es óbice para su expulsión, ya que es capaz de discernir entre el bien y el mal», atajan medios judiciales.
La sentencia no ha sido recurrida, pero aún reconocen desde la Subdelegación del Gobierno, órgano encargado de las expulsiones no se ha hecho efectiva. Porque son muchos los factores por desvelar para que «esa deportación se lleve a cabo», insisten las fuentes consultadas.
«Primero debe tener todos los papeles en regla. A un indocumentado o irregular no es posible mandarle a su país, porque éste no le reconoce». No es el caso ya que ‘el acosador de Coronación’ lleva regularizado desde hace años. «Si tuviera pendiente alguna causa grave, como un asesinato o un intento, tampoco se aplicaría», describen estos medios judiciales. Tampoco es el caso. Todos sus procesos aún abiertos van en la misma línea; acoso y quebrantamientos múltiples.
Escándalo
Quedaría la última condición. «No se fletan aviones llenos de deportados a muchos países. Y Malí no es uno de ellos. Él iría acompañado por un par de agentes. Ahí existiría el riesgo de que armara barullo al subirse, como les ‘sugieren’ algunas ONG sin escrúpulos. Con eso consiguen que el comandante no quiera volar con él dentro y lo saquen». En Álava, algunos ya conocen esta táctica. Otro de los delincuentes más conocidos establecidos en Vitoria, un varón de origen subsahariano, lleva «varias escandaleras» al acceder a la aeronave. «A día de hoy sigue delinquiendo por la ciudad».
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