CRISIS EN EL SURESTE ASIÁTICO
Un brote de violencia en Birmania causa 89 muertos y centenares de desplazados
Bangladesh expulsa a más de 500 personas de la mionoría rohinghya que huían de la violencia en el país vecino
El Periodico, , 29-08-2017Un centenar de personas han muerto desde el viernes en Birmania (Myanmar), cuando empezó una serie de ataques a la minoría musulmana rohingya en el oeste del país, donde decenas de civiles intentan huir de la violencia hacia Bangladesh. El río Naf, que hace de frontera natural entre ambos países, es el punto más caliente del flujo de rohingyas en el que miembros de esta minoría intentan alcanzar en barco el territorio bangladesí.
En el otro lado del río, las autoridades de Bangladesh ya han expulsado a 511 personas de este grupo étnico, 221 en las últimas horas, que intentaron entrar a Birmania desde que este brote de violencia estalló. La ONU calcula que “más de 3.000” han podido cruzar la frontera birmana. Entre ellos está el granjero Shafiullah, de 40 años, que ha entrado este lunes en territorio bangladesí junto con su mujer y cinco hijos.
“Intenté entrar ayer con un grupo, pero la BGB nos ahuyentó, pero hoy corrimos hasta Bangladesh después de escuchar disparos en el lado birmano”, ha explicado Shafiullah, que llevaba tres días en la frontera esperando el momento idóneo para entrar. Según el granjero, “los budistas saquearon” su casa después de los ataques y se llevaron “todos los artículos de metal” para evitar que los pudieran usar para enfrentarse a ellos.
Los hechos empezaron el pasado viernes, cuando se produjo un ataque sin precendentes contra puestos policiales y fronterizos en el norte del estado Rakhine, en la frontera con Bangladesh. Cerca de un centenar de personas han muerto en estos incidentes, 77 de ellos rebeldes, según datos de las autoridades birmanas.
Represalias del Ejército birmano
El Gobierno birmano ha acusado a las oenegés de proporcionar ayuda al Ejército de Salvación Rohingya de Arakan, grupo que ha reivindicado el ataque del pasado viernes y al que también se le atribuye una acción similar el pasado octubre que causó la muerte de nueve policías y desencadenó una operación de represalia del Ejército birmano.
Naciones Unidas, junto con otras organizaciones, condenaron esa campaña militar en la que denunciaron todo tipo de abusos contra la población civil, incluidos asesinatos, saqueos y violaciones, y que llevó a unos 74.000 rohigyas a huir a Bangladesh.
Creciente discriminación
Más de un millón de rohingyas viven en Rakhine, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria de 2012 que causó la muerte de al menos 160 personas y que dejó a unos 120.000 habitantes confinados en 67 campos de desplazados.
Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a esta minoría étnica, sino que los considera inmigrantes ilegales bengalíes y les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.
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