España, un país sin guetos para musulmanes

La comunidad islámica reclama que el Estado cumpla el Acuerdo de Cooperación de 1992 para afianzar su integración

El País, JOSÉ MARCOS Twitter, 28-08-2017

1992 una vez superada la bicefalia que desde ese año caracterizó a la organización.

El pulso entre la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) dificultó una estrategia común: las decisiones en la CIE se debían tomar por mayoría absoluta y no solían prosperar. “Parece que el Estado por fin se está dando cuenta de que el cumplimiento del Acuerdo de Cooperación es una garantía para evitar la radicalización”, observa Romero.

“En España tenemos un islam que es muy diverso. Que se perciba nuestra religión como algo monolítico, con predominancia de una influencia de los países árabes, por ejemplo, no se ajusta a la realidad. Los jóvenes musulmanes contemporáneos están lejos de ese cliché”, explica Isabel Romero, presidenta de la Junta Islámica. Esta organización, fundada en 1989, se implicó en la firma hace 25 años del Acuerdo de Cooperación entre el Estado y la CIE. Su articulado de 14 puntos recoge los derechos que la Constitución reconoce a los fieles musulmanes. “Se ha producido un escaso cumplimiento del acuerdo por problemas internos, diferencias de visión y escasa voluntad política”, continúa Romero.

La presidenta de la Junta Islámica, que reúne a muchos conversos, pone como ejemplo que cuesta que se respeten los preceptos halal. El Acuerdo de Cooperación establece que la alimentación de los alumnos musulmanes de los centros públicos y privados concertados que lo soliciten “se procurarán adecuar a los preceptos religiosos islámicos”, así como el horario de comidas durante el Ramadán. “Es una pelea que los niños tengan derecho a una alimentación halal”, lamenta.

“Hay que desarrollar el Acuerdo de Cooperación”, comparte Tatary, que incide en la “necesidad” de atender la educación religiosa de los 290.000 alumnos musulmanes escolarizados en España. En 1996 se aprobó el contenido de las clases de Enseñanza Religiosa Islámica y el convenio para la contratación de los profesores para impartir la asignatura. Solo seis regiones (Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla y León, Madrid y País Vasco) y las ciudades autónomas de África cumplen unos mínimos legales en la etapa de Educación Primaria.

Cataluña es, con 515.482 musulmanes, la comunidad con la mayor población de este credo. También es la región con más alumnos escolarizados: 82.284 (54.968 inmigrantes y 27.316 españoles). Pese a la potencial demanda, no cuenta con ningún profesor de la religión islámica. Expertos en la lucha antiterrorista recuerdan la implantación del salafismo (corriente con una visión rigorista del islam) en la región, solo comparable a Bélgica. “Estos muchachos han tenido acceso a una sola formación, una sola lectura, un único discurso”, incide Tatary de la exposición de la joven célula terrorista al extremismo del imán Es Satty.

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