Eran las cinco de la tarde
Deia, , 19-08-2017“A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde (…). Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde (…). ¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!”. El crimen es intemporal, como lo son García Lorca y algunos de sus versos atormentados. Y también lo es la bala fanática, intolerante, despiadada y terrorista que le alojaron en la cabeza. Una lúcida cabeza de “incómodos” principios. Le mataron, pero fracasaron. Eran las cinco en punto de la tarde del día 17 de agosto, cuando una serpiente blanca con ruedas, embistió con su inconfundible zigzag a los viandantes de las Ramblas Barcelonesas con un resultado muy fúnebre: 14 víctimas mortales y más de cien heridos de pronóstico incierto. La furgoneta – serpiente no era blanca, era negra como la agonía. Era negra como el propósito que perseguía. Era negra como las mentes vacías de cordura y los corazones preñados de tinieblas, ignorancia desamor y ceguera. Así es siempre el terror y quienes lo encarnan y justifican, no importa el origen. ¿En nombre de qué dios injusto y vengativo? ¿En nombre de qué idea infame y despiadada? Pido que no se politice este gravísimo suceso, y todos juntos hagamos el muro. No confundamos el credo musulmán con una minoría disparatada, ya que los primeros son los más afectados…Bien lo saben en sus carnes. Contra la barbarie, unión inequívoca…
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