Cientos de neonazis desfilan en Berlín en honor a un lugarteniente de Hitler

La autorización de la marcha en el aniversario de la muerte de Rudolf Hess ha sido fruto de un tira y afloja judicial

El País, Ana Carbajosa, 19-08-2017

La autorización de la marcha ha sido fruto de un tira y afloja judicial que ha marcado hasta el último detalle del desfile. A los participantes se les advirtió que no podían mostrar simbología nazi, como prohíbe el código penal alemán ni hacer saludos hitlerianos. No les permitieron tampoco glorificar la imagen de Hess ni de palabra ni con imágenes. A los asistentes a la marcha se les fue controlando una por una las banderas y símbolos que llevaban encima. 

Andreas Geisel, senador berlinés para asuntos de Interior, expresó sin tapujos las contradicciones que tuvieron que sopesar los responsables de la autorización de la marcha en declaraciones a la cadena de radio RBB. “Me hubiera gustado mucho prohibirla”, aseguró. “Hemos estudiado el caso de cerca y concluido que desafortunadamente el orden democrático constitucional también se aplica a los gilipollas”. 

Los neonazis que este sábado desfilaron en el distrito de Spandau eran en su gran mayoría hombres, vestidos de negro y blanco y entregados a las teorías conspirativas. Los activistas de extrema derecha sostienen que Hess no se suicidó, sino que fueron espías británicos los que acabaron con la vida del estrecho colaborador de Hitler.

Poco antes de las doce de la mañana, grupos de hombres corpulentos, con cuellos tatuados y cara de muy pocos amigos fueron llegando a la estación central de Spandau en medio de un impresionante despliegue policial. Los agentes habilitaron una de las salidas de la estación para que los neonazis accedieran a la concentración, rodeada por decenas de furgones policiales.

Grupos antifascistas habían convocado una contramarcha a la misma hora y en el mismo lugar. Los furgones policiales y un millar de agentes ejercieron de parapeto. Los activistas de izquierdas trataron de bloquear la marcha y flanquearon a los manifestantes de extrema derecha al grito de “nazis fuera”. 

Hess cumplía cadena perpetua en Spandau tras ser condenado en el proceso de Núremberg hasta su suicidio en agosto de 1987. La cárcel de este suburbio berlinés fue más tarde destruida para evitar que se convirtiera en un lugar de peregrinación. 

A las autoridades alemanas les preocupa las actividades de los extremistas de extrema derecha, presentes en todo el país y autores de numerosos crímenes contra inmigrantes y refugiados. Los servicios de inteligencia interior alemana cifran en 24.350 extremistas de extrema derecha. Un total 12.100 de ellos estarían dispuestos a cometer actos violentos.  

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