Ocho patrullas intervienen en el barrio conflictivo de Basauri para frenar una reyerta
El clan residente en Larrazabal se enfrentó a otra familia en plena calle, aunque la presencia policial evitó que la trifulca fuera a más
El Correo, , 13-06-2017El barrio basauritarra de Larrazabal vivió el pasado sábado un nuevo episodio de tensión. Pasadas las cuatro de la tarde, al menos ocho patrullas de la Policía Municipal y de la Ertzaintza tuvieron que dirigirse a esta zona de las afueras de la localidad para evitar que los insultos, amenazas y gritos que protagonizaron los vecinos conflictivos y una veintena de miembros de otro clan fuesen a más y la calle se viera envuelta en una auténtica batalla campal.
Según denuncian otros residentes, «cuarenta personas de etnia gitana», de dos familias diferentes, se enfrentaron «con palos y barras de hierro». «El clan que vino de otro barrio de Basauri aparcó los coches en medio de la calle y se bajaron corriendo a por el patriarca que reside aquí porque había liado alguna», explican los vecinos de esta zona.
«No es normal, es una vergüenza que todos los días tengamos que vivir soportando estos espectáculos. No podemos salir a la calle, tenemos hijos pequeños que también lo sufren y presencian altercados todos los días», critican. «Hace menos de un mes también nos despertamos de madrugada a grito limpio porque estaban haciendo timbas y bebiendo en medio de la calle; incluso tuvo que venir una ambulancia porque un menor de edad había consumido alcohol de más», recuerdan desde la asociación de vecinos.
El sábado la pelea se pudo «neutralizar» porque los cuerpos de seguridad intervinieron con «rapidez, evitando un conflicto mayor», precisan portavoces municipales, que valoran positivamente la actuación policial. Desde el Ayuntamiento destacan que el altercado se produjo «entre miembros de una familia y no con los vecinos del barrio». Y defienden a los agentes de la «inactividad y falta de detenciones» que denuncian los residentes. «Actuaron en atención a lo que establece la ley. Para detener a una persona tiene que existir un delito que justifique la detención, y en este caso no hubo ni heridos, ni denuncias», confirman.
Suciedad en la calle
Sin embargo, los vecinos censuran que los uniformados «se limitaron a introducir en casa al clan que reside en Larrazabal y a los diez minutos ya estaban otra vez en la calle liándola». Y es que, afirman, la familia conflictiva residente en el barrio permaneció en el exterior de la casa hasta la noche «por si el otro clan volvía a por ellos». «Tuvimos que llamar en varias ocasiones a la Policía porque estaban molestando y ensuciando la calle con comida y bebida», aseguran. Los representantes de la asociación de vecinos, acompañados por otros residentes de la zona, acudieron el mes pasado al Ayuntamiento para denunciar en el pleno que con la llegada del buen tiempo «los altercados y las amenazas hacia los residentes, entre ellos menores», estaban volviendo. Y, una vez más, advirtieron que «un día habrá sangre».
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