“O empiezas ya o te deportamos”
La Vanguardia, , 31-05-2017“A las tres semanas de llegar me llamaron de la academia. O empezaba el lunes las clases o cancelaban el visado y me deportaban”. Laura es una joven aragonesa de 23 años que llegó a Nueva York el pasado mes de febrero con un visado de estudiante bajo el brazo. Su intención era aclimatarse y conocer un poco la ciudad antes de empezar los estudios oficiales para mejorar su nivel de inglés. No pudo ser, tenía que empezar los estudios como máximo un mes después de su llegada a Estados Unidos, de lo contrario empezaría su proceso de deportación. “Además, una vez arreglé la situación con la academia, me dijeron que tenía que asistir al 70% de las clases, de lo contrario me quitaban el visado. Me sorprendió bastante esta medida de la propia academia, ya que si un día no llevas los libros, llegas tarde o te ven ‘poco participativa’, te cuentan como falta de asistencia, cosa que podría repercutir en el cumplimiento de ese 70%”.
El caso de esta licenciada en Derecho es solo un ejemplo de las trabas burocráticas que afrontan los ciudadanos españoles que han conseguido un visado para ir a Estados Unidos. La obtención de un visado es, en muchos casos, un proceso costoso y largo y con la incertidumbre de no saber el motivo de su aceptación o denegación.
El pasado 18 de abril, Trump firmó una orden para revisar la concesión de visados a especialistas extranjeros, motivo con el que –por cierto– entró en el país la ahora primera dama, Melania Trump. Esta nueva vuelta de tuerca ha causado mucha inquietud entre las personas residentes en proceso de renovación de visados.
Otra española, Ana, ha vivido las dos caras de la moneda. Primero solicitó un visado de estudiante F1 que descubrió que no podía compaginar con su trabajo, por lo que cuando se le acabó tuvo que salir del país para obtener otro visado, en este caso el diplomático G4. El hecho de que esta joven de 28 años trabaje para la ONU facilitó las cosas. “La ONU se encargó de todo el proceso”. Laura explica que “antes con el visado F1 podías hacer prácticas profesionales a media jornada. Ahora no. Tendría que pedir un nuevo visado y superar un montón de trámites, todo para poder costearme mi estancia aquí”.
El Departamento de Estado dispone de más de 65 tipos de visados. Todos están subdivididos en función del objetivo del viaje al país. Hay permisos para diplomáticos, estudiantes, turistas, viajeros en tránsito, artistas…, un sinfín de especificaciones. Sin embargo, hay una excepción. Los españoles que quieran viajar a Estados Unidos por motivos de negocios o turismo y no estén más de 90 días en suelo norteamericano no necesitan visado.
La llegada de Trump a la Casa Blanca, los vetos a países musulmanes, la alarma terrorista y los constantes rifirrafes entre Washington y la Unión Europea no dan muchas esperanzas para un acuerdo que agilice estos trámites. “No tenemos ni idea de lo que va a pasar con Trump, aunque yo no soy optimista”, comenta Laura.
Tanto Laura como Ana califican de muy estricta y aleatoria la concesión o denegación del visado. “Para mí fue un proceso laborioso y caro, unos 400 euros”, dice la primera. “Especialmente largos y caros son los visados de trabajo”, continúa Ana, “esto empuja a muchas personas a venir al país con visados de turista, estudiante u otros y trabajar ilegalmente”.
(Puede haber caducado)