Lecciones de valentía de las feministas del Mediterráneo

Mujeres de Túnez que resisten al islamismo, activistas israelíes que trabajan con las palestinas por la paz, el diálogo regional se revela fructífero

Diario Sur, L. GLEZ.-SANTIAGO , 29-05-2017

Hay muchas luchas, pero un solo feminismo, que no es una ‘etiqueta’, sino un potente instrumento de cambio, que está construyendo la historia. La fuerza de las mujeres se muestra como un movimiento imparable, y crucial, a pesar de los diferentes avatares que han de atravesar en cada país, sometido a muy diferentes circunstancias, sobre todo de seguridad, y a la presión de la religión y la costumbre. Mujeres de las dos orillas del Mediterráneo, de origen europeo, árabe e israelí, se reunieron la pasada semana en Jerez, en un diálogo apasionante que contó también con la participación de hombres por la igualdad, porque ellos no pueden permanecer ajenos al cambio.

No hubo lecciones del Norte al Sur, sino un rico intercambio de experiencias, que hace pensar que, pese a los tiempos oscuros que llegan por el auge del islamismo, las mujeres son la resistencia.

Así, la intervención de la periodista tunecina Amel Belhadj Ali reclamó la historia de valentía de las mujeres de su país, «un ejemplo en el mundo árabe». Herederas de Cartago, donde las mujeres preferían tirarse por los acantilados antes que ser sometidas; liberadas del velo por el presidente Bourguiba en 1956 en una emotiva imagen; ellas mismas salieron masivamente a la calle tras la Primavera Árabe y derrocaron al gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes, hace siete años.

No todo es sencillo, explicó, porque los países del Golfo están pagando escuelas y guarderías desde las que imponer el wahabismo, que sojuzga a las mujeres.

Pero las tunecinas están decididas a ser «el muro contra quienes quieran cambiar este país abierto, tolerante y pacifista. No pasarán», exclamó.

Muros y puentes

También construyen, no muros sino puentes, las mujeres de WomenWage Peace, cuya dirigente, la israelí Orna Ashkenazi, expuso el movimiento surgido del grito ‘¡Basta!’ de las mujeres palestinas e israelíes y proyectó un emocionante vídeo que narraba en el encuentro, musical y fraternal, las marchas compartidas para reclamar la paz en uno de los conflictos más enconados del mundo.

Orna desplegó en los espacios del encuentro su proyecto para crear un gran mural de tela, encadenando fragmentos pintados con mensajes de paz, que unirá Jerusalén y Gaza, en un simbólico camino de entendimiento.

Las dos compartieron mesa en torno a los nuevos caminos del feminismo con dos hombres por la igualdad, José Ángel Lozoya, que creó el movimiento en Jerez en los años 80, y Daniel Leal, que ahora lo continúa. Ambos dejaron claro que el techo de cristal no se romperá hasta que los hombres se decidan a cambiar, a ceder sus privilegios y asumir sus «deberes de ciudadanía» y pidieron «tolerancia cero con el escaqueo» en las tareas domésticas.

La aportación de los hombres, que también describió Octavio Salazar, motivó la admiración de Meriem El Hilali, asesora diplomática marroquí, que en la mesa sobre economía había descrito la pérdida del PIB regional por la discriminación de las mujeres, que situó en un tercio.

Asimismo, se abordó el peso de la religión en la condición de la mujer. Zeina El Tibi, presidenta de la asamblea de mujeres periodistas de Marruecos, dijo que en el islam no hay nada que impida a las mujeres participar; Aicha Belardi, exministra marroquí , socióloga, escritora experta ante la ONU, contó su participación en una comisión para revisar en clave de igualdad la interpretación de los textos religiosos.

Por parte de la orilla norte, las intervenciones fueron cañeras. Amparo Rubiales reclamó dar un salto hacia la calidad en la representación de las mujeres, mientras que Lina Gálvez describió cómo la crisis se ha cebado en las trabajadoras. Serena Romano, presidenta y cofundadora de la organización italiana Corrente Rosa, pidió presencia en las empresas.

En fin, el seminario concluyó con un balance de esperanza. «Un anhelo de cambio sigue vigente», dijo Aiza Bennani, embajadora de Marruecos ante la Unesco. «La causa por la igualdad de la mujer avanza y no reconocerlo es no valorar lo luchado hasta ahora», concluyó José Manuel Cervera, director de la Fundación Tres Culturas.

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