Venecia contra los gritos del mundo

La ciudad italiana inaugura hoy la Bienal, la gran cita del arte, «salvaguardia del humanismo». Jordi Colomer lleva sus ciudades nómadas

Diario Sur, DARÍO MENOR , 13-05-2017

Unos cuantos perros de raza dóberman reciben al visitante en el pabellón de Alemania. En el de Brasil, la impresión la generan los chamanes a los que ha recurrido el artista Ernesto Neto para que ofrezcan rituales de curación amazónicos en un ambiente perfumado de especias. Si se quiere disfrutar de un espectáculo del pueblo Yoruba no hay más que dirigirse al pabellón de Nigeria, uno de los países que se estrenan en la 57 edición de la Bienal de Venecia que el sábado abre sus puertas. Hasta el 26 de noviembre podrán visitarse los 86 pabellones nacionales en los que la vanguardia artística mundial trata de responder a la premisa marcada por la directora del evento, la francesa Christine Macel: ser un «lugar de reflexión para el arte y de salvaguardia del humanismo frente a los conflictos y los gritos del mundo».

España participa con una propuesta del catalán Jordi Colomer. Con el título ‘¡Únete! Join us!’, habla de inmigración, nomadismo y movilidad dando una vuelta de tuerca a la idea «decimonónica» de los pabellones nacionales. «Antes se concebían casi como embajadas, como lugares donde podía hacerse un turismo cultural internacional pasando de un edificio a otro. Esto que parece algo tan antiguo lo vimos como una oportunidad para plantear la idea de ciudadanía móvil», explica el comisario Manuel Segade. Tras una composición escultural en la que recupera la arquitectura propia de las edificaciones de la costa mediterránea de los años 60 y 70, la instalación de Colomer propone un recorrido a través de 16 vídeos que giran alrededor de los pequeños relatos protagonizados por tres mujeres: la actriz Laura Weissmahr, la compositora y cantante Lydia Lunch y la bailarina Anita Deb.

«Es una idea de ficción que se va tiñendo de realidad, al final acabamos sorprendidos por el éxito del movimiento», explica Colomer, quien responde así cuando se le pregunta por qué eligió nomadismo como tema de su obra. «En estos tiempos en los que es más bien forzoso, muchas gentes se ven obligadas a desplazarse de sus casas y creo que hay un efecto de rechazo a esta población. De hecho, es un gran tabú de nuestra sociedad y esta instalación se replantea el nomadismo como una organización posible de nuestras vidas».

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