El mundo entero cabe en el claustro de Deusto
El encuentro intercultural 'Hospitality' reúne a los estudiantes internacionales para que muestren las tradiciones de sus países
El Correo, , 13-05-2017«Yo también estudié fuera y sé lo que significa no sentirse acogido. Esta fiesta es una manera de dar la bienvenida a todas las culturas extranjeras a nuestra ciudad», defendió José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto, durante el encuentro intercultural ‘Hospitality’ celebrado este viernes por la mañana en el claustro del campus de Bilbao. Impulsados por Garate Internacional, estudiantes procedentes de todas partes del mundo organizaron stands donde explicaban las raíces de sus tradiciones y exponían comidas y artesanías típicas de sus países. El nerviosismo generado por el caso de una alumna con tuberculosis parece haberse mitigado con los bailes folclóricos, las actuaciones del grupo de teatro de Deusto y los aromas a comida exótica.
Marcos López llegó desde una comunidad mexicana que se encuentra a seis horas en coche de Petalcingo y donde se habla la lengua Tzeltal. «Las Naciones Unidas nos han convocado a varios líderes indígenas para que estudiemos doctorados sobre los derechos humanos –explica–. En mi país la situación es muy mala. Recientemente liberaron al líder Agustín Díaz después de haber estado encarcelado durante diez años sin que dictaran ninguna sentencia. Debemos visibilizar todas las amenazas para proteger nuestra identidad». López recuerda a los activistas que perdieron la vida a manos de los ‘paramilitares’ mientras defendían su cultura. Ahora solo puede hablar con ellos durante el día de Todos los Santos, cuando acude al panteón para «convivir unas horas con los muertos».
A pesar de sus 26 años, Feliciana Herrera ya es una líder de la comunidad Ixil. Envuelta en el aroma picante del boxbol, la indígena guatemalteca reivindica el papel de la mujer en el desarrollo de las identidades minoritarias. «El machismo se extiende a todas partes, así que no nos queda más remedio que luchar. Las mujeres sabemos conservar mejor que los hombres las tradiciones de nuestro pueblo». Feliciana se hizo conocida en su aldea por salvar la brecha cultural entre los mayores y los más jóvenes. Dorian Flores, líder de una tribu Quechua de la amazonía colombiana, defiende una adaptación sensata a la modernidad como manera de supervivencia. «Cuando volví de la universidad a mi aldea me costó integrarme. El resto de los indígenas se resistían a aceptar los conocimientos que yo había adquirido. Hay que aceptar la glogablización en raciones pequeñas, sin perder nuestras tradiciones». Dorian, al que también se le conoce como ‘Yaku’, ya ha conseguido introducir las nuevas tecnologías en su aldea. «Así podemos proteger el idioma Quechua y extender el conocimiento de la tribu al resto del mundo».
Totalmente diferente al ambiente selvático, María R. explica que la situación de su país no es mucho más alentadora. Proviene de Moldavia y prefiere no utilizar su apellido porque podría traerle problemas en su ciudad natal. «No sabes lo que es una crisis hasta que un huevo pasa de costar unos céntimos a diez euros en un solo día. Los moldavos estamos pagando con impuestos, tasas y desempleo los robos de nuestros dirigentes», lamenta. Ahora estudia un doctorado en Deusto y solo desea que esta primavera sea especialmente generosa en el Este de Europa, «nuestro país apenas tiene tres millones de habitantes y somos esencialmente agricultores».
«No todos los musulmanes son del Daesh»
Mohamed Elrashaida, un psicólogo jordano de 32 años, escuchó su primer «hola» en Bilbao y desde entonces se ha enamorado de la ciudad. Un año después de haber llegado, explica de manera fluida su proyecto sobre la inserción laboral de los discapacitados. «Las calles y los edificios están totalmente adaptados para este tipo de personas. Si puedo encontrar trabajo me gustaría quedarme aquí. Jordania no tiene valor petrolífero, está sumido en una crisis profunda a causa de la llegada masiva de refugiados y somos el séptimo país con mayor carencia de agua potable. Allí la principal salida laboral es el turismo y a mí me interesa el trabajo social». Mohamed acude todos los viernes a la mezquita de Santutxu y asegura sentirse totalmente integrado. «Aquí se respeta mi religión. La gente se da cuenta de que no todos los musulmanes somos del Daesh. Os invito a venir a Jordania y descubrir la belleza de Petra o las aguas de Aqaba».
Fan Zhou llegó a Bilbao porque había estudiado Filología Hispánica en Beijing. «Aquí hacéis las cosas más despacio. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vida. El problema es que me encuentro un poco solita. Ahora estoy becada en Deusto, pero supongo que me volveré a China a estudiar derecho. Eso sí, si encuentro novio me quedo», afirma enérgica. Fan no duda cuando se le pregunta qué se llevaría en la maleta de vuelta a casa: «El aire y el cielo de Bilbao, nada que ver con el gris tóxico de Beijing». A su lado, Aitor Arbaiza explica la importancia de que los alumnos nacionales se apunten a los campos de trabajo que ofertan desde Deusto Solidaridad en Chile, México, Ecuador, Brasil, Kenia, Tanzania y Tánger, o a los proyectos sociales que apoyan por todo el país. «Es un complemento a su educación . Les permite salir de la burbuja donde viven y ver la verdadera realidad del mundo».
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