Entre Boulanger y Lafayette

Diario Sur, P. ONTOSO , 06-05-2017

El rector de la gran mezquita de París ya ha realizado un llamamiento para apoyar a Macron, al igual que el gran rabino de Francia. La Federación Protestante ha advertido del peligro que supone la abstención.

¿Y los católicos? En su día, cuando el partido de Jean Marie Le Pen tuvo un gran respaldo en las regionales, la Iglesia de Francia, con el arzobispo de París y cardenal Jean Marie Lustiger, se comprometió de manera masiva para levantar una barrera contra el extremismo conservador. «No se puede ser católico y xenófobo», predicó el obispo de Lille, Laurent Ulrich. Al cordón sanitario se sumó un grupo de personalidades e intelectuales católicos al considerar que el discurso de la ultraderecha no es compatible con el mensaje del Evangelio. Todos llamaron a no votar al Frente Nacional y ganó Chirac con un 80% de respaldo.

Fue una posición excepcional para una institución empeñada en mantener distancias de toda posición partidista. Pero en 2002 hubo un shock colectivo y se produjo una gran movilización. Ahora no parece que sea el caso. La reacción de la Conferencia Episcopal Francesa ha sido más templada y prudente. Se ha limitado a señalar los valores que deben guiar a un presidente de Francia: búsqueda del bien común, atención a las franjas más débiles de la población, empeño ecológico, acogida e integración de los inmigrantes y adhesión al proyecto europeo. Los dos últimos puntos son antagónicos con el programa de Marine Le Pen. Pero también ha llamado a sostener la familia, en alusión a algunas iniciativas de Macron. Sólo algunos obispos de manera aislada, como los de Troyes o Poitiers, han cargado contra el populismo de Le Pen. «El 7 de mayo ¿qué papeleta de voto? No la del miedo, del odio, del rechazo, de la falsedad, de la exclusión, del repliegue: es lo opuesto al Evangelio», ha señalado en Twitter monseñor Marc Stenger, presidente del movimiento Pax Christi en Francia.

El ensayista Alain Finkielkraut recuerda que hay una vuelta al ‘boulangisme’. Se refiere a Georges Boulanger, un general francés que exhibió un populismo y un chovinismo incendiarios, que calaron en una parte importante de la población. Lideró un movimiento de distintas ideologías que cuajó gracias al descrédito de los políticos de la Tercera República.

Otros, sin embargo, evocan al general Lafayette, figura de la Revolución francesa, amigo de Washington y de Jefferson, que ayudó a redactar la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en los estertores del ‘ancien regime’. Lafayette era de Chavaniac, en esa Auvernia tan reivindicada por los defensores de los valores de la República.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)