Mesa de Redacción

RGI

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por E. Iribarren, 12-04-2017

Es verdad que a Maroto le costó la Alcaldía, pero su campaña contra la RGI no ha sido en balde. Ni se sabe la de veces que los expertos han rebatido que el nivel de fraude en la percepción de esta ayuda es bajísimo, inferior al 1%. Hay que reconocer que la venenosa semilla que plantó el PP con objetivos puramente electorales, pero regada con nutrientes xenófobos, ha dado sus frutos, y pese a la tozudez de la realidad, los discursos y los prejuicios más antisociales se han abierto camino en nuestra sociedad impermeables a toda evidencia. Quién no tiene un vecino, un amigo o un familiar que le jura que conoce gente de fuera parasitando a base de generosas ayudas públicas que son negadas a compatriotas con muchos más merecimientos. De poco sirve tratar de convencerles de lo contrario. Es la posverdad de la RGI. Admito que una medida como la huella digital, propuesta para combatir el fraude en el cobro de las ayudas, suena discriminatoria si solo se emplea con el sector que ocupa el eslabón más débil de la cadena. Pero las posiciones absolutas y los discursos sin mancha sirven de poco mientras progresan las posturas más egoístas. Lo que convendría es reflexionar porqué el envenenado dardo que ha lanzado el último de la fila de nuestro parlamento encuentra tantas bocas dispuestas a morder ese anzuelo.

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