"No le vendas cola al niño"
El Periodico, , 05-04-2017Solamente venimos a pedir un favor, espero que tengáis sentimientos y lo cumpláis, con estas palabras se dirigía Khadija Zreidi a los dueños de los bazares del barrio de la Ribera.
Khadija intenta ayudar. Es una de las madres coraje de Ciutat Vella que se han convertido en hadas madrinas de los jóvenes inmigrantes (muchos de ellos menores) que malviven en las calles cercanas al Pou de la Figuera. Algunos están bajo la tutela de los servicios sociales de la Generalitat, otros, tras cumplir la mayoría de edad, han perdido esa protección.
Es fácil verlos en grupo paseando por las calles del barrio mientras inhalan cola. Una escena que, no por habitual deja de ser conmovedora. Los chicos no encuentran ningún tipo de traba ni a nadie que les frene a la hora de colocarse con pegamento; un producto que pueden conseguir sin ningún problema en los bazares del barrio. Por eso Khadija, junto a otros vecinos, han organizado esas visitas a los establecimientos para pedir que no se les suministre.
Imagínate que tu hijo fuese ese chico al que le vendes la cola para drogarse le dice Khadija a uno de los dependientes de un todo a cien. Y es que ella los trata como si fuesen sus propios hijos. No puedo dormir tranquila sabiendo que están en la calle, con hambre y con frío tengo que bajar a llevarles comida explica.
Lamiae, una chica del barrio que también participa en la campaña, afirma que son buenos chicos y que respetan al vecindario. Además, cuenta que desde que se empezaron a aproximar a ellos, cada vez que las ven pasar esconden la bolsa con cola por vergüenza y respeto.
Las madres coraje de Ciutat Vella solo quieren ganarse su confianza y ofrecerles ayuda. Deja de hacerlo, por favor, te lo pido como si fuera tu madre, les ruega muchas veces Khadija. El invierno ha sido muy duro y los chicos se drogan para intentar evadirse de su situación: viven en la calle con frío y hambre, explican comprensivas.
Las actuaciones de estas vecinas solidarias han sido aplaudidas y a la vez criticadas por algunos vecinos. Algunos se quejan de que, con sus acciones, no conseguirán sacar a estos chicos de su precaria situación. Un grave problema del que deberían ocuparse los de arriba.
¿Dónde están los centros de acogida? Si estuviesen recibiendo ayuda, no estarían en la calle. A mí me duele que nadie se preocupe por ellos, lamenta Lamiae. Nadie me obliga a hacer lo que hago, si lo hago es porque me sale del corazón, no puedo quedarme distante ante una situación así, comenta.
Estas mujeres anhelan tener un espacio donde poder cocinar para los chicos, en el cual también puedan cobijarse. Mientras, ellas les abren las puertas de sus casas y de sus corazones para lavarles la ropa y dejarles que se duchen. Porque no soy rica, si no los acogería a todos en mi casa, a veces me dicen Hola mamá y esto me mata, explica.
Los vecinos aseguran que la situación ha mejorado bastante en los últimos meses. Afirman que antes solían encontrar muchísimas bolsas de plástico con cola tiradas por el suelo y que ahora cada vez hay menos. Pero aún queda mucho por hacer y las madres coraje están dispuestas a seguir ayudando a que estos chicos puedan salir de este pozo sin fondo.
(Puede haber caducado)