Una lápida con mando a distancia

La tumba del popular actor sudafricano Joe Mafela, que reproduce un salón con su televisor, ha generado controversia en el país

La Verdad, GERARDO ELORRIAGA , 03-04-2017

Hay lápidas de texto breve y sobrio ornamento, y otras que exhiben sin recato la pompa que rodeó en vida al finado. Los relieves hiperrealistas que despuntan en los cementerios balcánicos reflejan el ‘look’ que diferenciaba al muerto e incluso muestran sus mejores pertenencias, como vehículos de alta gama, armas de mira telescópica y mansiones con piscina arriñonada. Pero la tumba de Joe Mafela no llama al asombro, sino a apoltronarse en el sofá, estirar las piernas, buscar el mando y zapear indolentemente. Porque su última morada es la reproducción marmórea de un arquetípico salón de estar, con el tresillo, alfombra, la mesita con un libro abierto y el inevitable y gigantesco televisor de plasma. Sudáfrica acaba de despedir a uno de los grandes de la pequeña pantalla local y se ha quedado estupefacta ante el tributo catódico dispensado por sus allegados.

El país austral está de duelo por partida doble. El mundo de la política acaba de rendir su último adiós a Ahmed Kathrada, amigo del mítico Nelson Mandela y uno de los luchadores por la libertad, y el ‘show business’ ha hecho lo propio con Mafela, estrella del espectáculo local. Pero, mientras el sepelio del primero ha supuesto una demostración de repudio contra el actual gobierno, la segunda ha concitado el favor de las masas, que han rendido un último tributo al finado con bailes tradicionales y múltiples intervenciones en la multitudinaria ceremonia, incluida la del ministro de Cultura. Su aportación a la comedia no alberga dudas, pero el recuerdo escultórico genera controversias.

La familia no ha respondido a la polémica y ya ha manifestado su agradecimiento a la empresa constructora, que ha elaborado el monumento fúnebre en tan sólo tres días. El actor y productor perdió la vida 18 de marzo en un accidente de tráfico ocurrido en las cercanías de Johannesburgo, suceso que provocó de inmediato una gran conmoción. El fallecido llevaba más de treinta años de masivos éxitos populares tanto en el ámbito de la interpretación como de la música y la publicidad.

El mundo cree que la lucha contra el ‘apartheid’ está hecha de protestas en los guetos y la figura omnipresente de Nelson Mandela. Pero la vida en la Sudáfrica racista de los años 80 gozó de momentos de divertimento televisivo, también segregado. Así, mientras los nativos blancos disfrutaban de las tramas de ‘Dallas’, los indígenas negros permanecían fieles a la sitcom ‘Sgudi Snaysi’, una historia de enredos familiares típica de la época, que encumbró a Mafela con sus pasos de baile y chistes en idioma zulú.

Algunos de los íntimos del intérprete han explicado el conjunto escultórico por la relación con su personalidad. Al parecer, se trataba de un adicto al trabajo que, tras una jornada de ensayos y grabaciones en el set, acudía al hogar para seguir la programación televisiva y escudriñar las aportaciones de la competencia.

Hay también quien lo ha comparado con otros maestros de la teleserie como Bill Cosby y, lamentablemente, se ha abierto otra polémica nacional, más ética que estética.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)