Todos los obstáculos para que Trump levante su muro fronterizo entre México y EE.UU.

La Vanguardia, Redacción | Agencias, 28-03-2017

Donald Tump insiste: construirá un muro fronterizo entre México y EE.UU. El presidente estadounidense quiere cumplir su promesa electoral y levantar una pared que “restaure la integridad y el imperio de la ley en nuestras fronteras”. En su discurso ante la sesión conjunta del Congreso, el mandatario aseguraba recientemente que la construcción divisoria estaba a punto de arrancar. “Se iniciará antes de lo programado y, una vez terminado, será un arma muy eficaz contra el crimen y las drogas”, declaraba.


Su construcción, sin embargo, no será tan fácil como Trump quiere hacer creer. El coste estimado del muro fronterizo ha ido creciendo progresivamente desde los alrededor de 8.000 millones de dólares que calculó inicialmente Trump, hasta los 21.600 millones, según los últimos números del Departamento de Seguridad Nacional.


El magnate continúa asegurando que será México quien asuma el coste de la obra, pero el país vecino lo niega tajantemente y las tensiones entre los dos gobiernos han llevado a abrir una crisis diplomática. Tampoco contribuye al desarrollo de su proyecto que el Congreso de EE.UU. tenga que adelantar el dinero. En la primera propuesta de presupuestos de Trump – un ligero borrador que no entraba en detalles – pedía a los legisladores un pago de 2.600 millones de dólares para el muro,


La cifra se aleja de los 21 mil millones que señalaba el informe interno, pero los republicanos del Congreso estimaron que el precio de la construcción podría alcanzar entre los 12 y 15 mil millones de dólares. Aun así, no queda claro cuál es el presupuesto que el Congreso aprobará y por el momento los legisladores han rechazado sus planes de recortar bruscamente otros gastos federales para pagar el muro, así como el aumento de la partida para la seguridad fronteriza.


Según informó la semana pasada el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, la administración sigue buscando financiación para el muro pero no renuncia a que sea México quien asuma los costes.


La geografía es otro de los obstáculos que dificultan la construcción de un muro fronterizo. Casi la mitad de la frontera de 2.000 millas (3.200 kilómetros) de México y Estados Unidos está en Texas y está marcada por el tortuoso y retorcido Río Grande. Un tratado de 1970 con México establece que cualquier construcción cercana al río no puede obstruir su caudal.


El mismo tratado se aplica a un tramo de frontera en Arizona, donde el Río Colorado marca el límite internacional. Una valla que ya está en el lugar a lo largo de la frontera se erige bien lejos del río, en algunos lugares a una distancia de cerca de una milla (un kilómetro aproximadamente).


Trump no sólo tendrá que lidiar con el tratado mantenido por la Comisión Internacional de Límites y Aguas, sino también con varias regulaciones ambientales que protegen algunos tramos de frontera y restringen qué tipo de estructuras se pueden construir y dónde. En los documentos para su edificación se contempla que el muro se levante desde los dos metros de profundidad del suelo, una condición que podría verse afectada en especial a lo largo de la frontera con California, donde las dunas de arena requerirían un tipo de valla flotante para permitir el movimiento natural del terreno.


Casi todo el terreno a lo largo de la frontera de Texas es de propiedad privada – gran parte de ella pertenece a personas cuyas familias han habitado en la región por generaciones – y comprar su tierra no será fácil, como los presidentes George W. Bush y Barack Obama comprobaron.


Abogados de ambos gobiernos se enfrentaron a los propietarios de las tierras en los juzgados, sin éxito. El gobierno de Trump parece estar preparándose para la lucha legal y en su propuesta de presupuesto ya ha incluido una solicitud de más abogados para hacer frente a estos casos. La Casa Blanca lo volvió a asegurar la semana pasada: “el gobierno tomaría las medidas necesarias” para cumplir la promesa de Trump.


A los obstáculos que dificultan la construcción del muro se suman los esfuerzos de México por impedir la construcción. Este martes la Iglesia católica de México anunció que las empresas que colaboren en la edificación del muro fronterizo, “deberían estar consideradas traidores a la patria”.


“Cualquier empresa con intenciones de inversión en el muro del fanático Trump sería inmoral, pero, sobre todo, sus accionistas y dueños deberían ser considerados como traidores a la patria”, agrega un editorial del semanario católico Desde la fe.


La Iglesia católica considera “lamentable” que haya mexicanos dispuestos a colaborar en su construcción y cree que aniquilará la buena relación de dos países que comparten una frontera común. “Bajo el argumento bondadoso de ser compañías generadoras de empleo, estas empresas buscan obtener ganancias, sin importar las consecuencias. Para ellas, el fin justicia los medios”, acusa, y critica la “tibieza” de las autoridades económicas de México al considerar que no han mostrado firmeza en contra de estos empresarios.


El muro es un “monumento de intimidación y silencio, de odio xenófobo para acallar las voces de trabajadores mal pagados y maltratados, de familias desprotegidas y de personas violentadas”, sentencia.

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