Religión. Se incluyó a 95 sacerdotes y 20 laicos

LA PRIMERA BEATA DE ETNIA GITANA

115 personas fueron beatificadas ayer en Almería por la persecución religiosa que sufrieron durante la Guerra Civil

El Mundo, MIGUEL CABRERA ROQUETAS DE MAR (ALMERÍA), 26-03-2017

El Palacio de Congresos y Exposiciones
de Aguadulce en Roquetas
de Mar (Almería) se convirtió ayer
en una iglesia para acoger la ceremonia
solemne de beatificación
de 115 mártires almerienses por
sufrir persecución religiosa durante
la Guerra Civil Española, entre
ellos Emilia Fernández Rodríguez,
Emilia la Canastera, la primera
mujer de etnia gitana en todo el
mundo a la que la Iglesia católica
ha convertido en beata. Falleció a
los 24 años, en la cárcel, por no
querer desvelar quién le enseñó a
rezar el rosario. Era 1938.
Tras la celebración de ayer,
Emilia la Canastera ha pasado a
la Historia como la primera mujer
gitana del mundo declarada mártir.
Emilia Fernández Rodríguez
nació en 1914 en Tíjola (Almería)
y se crió en sus humildes cuevas,
donde no aprendió a leer ni a escribir,
aunque sus padres le enseñaron
el arte de hacer canastas,
que vendía para poder subsistir.
Tras casarse con un hombre de su
etnia por el ceremonial gitano, su
marido fue llamado a filas por el
bando republicano, a lo que el
matrimonio se negó, por lo que
ambos fueron detenidos. Ella ingresó
en la cárcel almeriense de
Gachas Colorás y fue condenada
a seis años de prisión.
En la cárcel, ya embarazada, pidió
a sus catequistas que le enseñaran
a rezar y, cuando le pidieron
que delatara a quienes lo habían
hecho se negó, por lo que fue
aislada y abandonada en una celda
donde, sobre un jergón de esparto,
desatendida, parió una niña,
que su catequista bautizó con
el nombre de Ángela.
La falta de cuidados tras el parto
la llevaron finalmente a la
muerte sin denunciar a quien le
había enseñado a rezar el rosario.
Fue enterrada en una fosa común
del cementerio de Almería, aunque
sus restos no han podido ser
identificados. Su beatificación llevóm
ayer a cientos de personas de
su etnia, entre ellos familias enteras,
a congregarse en un Palacio de
Congresos abarrotado por más de
5.000 peregrinos, que llegaron en
su mayor parte desde las localidades
natales de los 115 mártires, 95
sacerdotes y 20 laicos.
La ceremonia, que se prolongó
dos horas, estuvo presidida por el
prefecto de la congregación para
las causas de los santos, como legado
pontificio del Papa Francisco,
el cardenal Angelo Amato, junto al
obispo de Almería, Adolfo González
Montes y el arzobispo de Granada,
Francisco Javier Martínez,
aunque también estuvieron presentes
cardenales, arzobispos y obispos
de toda España, además de
una amplia representación de autoridades
provinciales.
La organización se cuidó hasta el
mínimo detalle, con numerosas
pantallas dispuestas a lo largo de
todo el salón de actos convertido en
iglesia. El silencio y respeto guardado
por los peregrinos marcaron un
acto que sólo se vio interrumpido
en una ocasión por los aplausos de
los asistentes, cuando el obispo de
Almería agradeció la presencia de
los fieles de raza gitana.
Los peregrinos disfrutaron de una
emotiva ceremonia en la que tuvieron
un destacado papel los cantos
de la celebración, interpretados por
la Orquesta y Coro MusicAlma de
Linares, junto con la escolanía de la
Catedral de Jaén y conjuntos corales
de Almería. Como resaltó en su despedida
Adolfo González Montes, en
la liturgia de la celebración no podía
dejar de estar presente la imagen de
la Virgen del Mar, patrona de Almería,
junto a la del Santísimo Cristo
del Amor. El obispo de Almería pidió
al Papa Francisco, por medio de su
representante, la inscripción de los
115 mártires entre los fieles beatificados
de la Iglesia.

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