El europeísmo derrota al suflé Wilders
El primer ministro, el liberal Mark Rutte, se impone al candidato ultra, que sube pero se queda a doce escaños, según los sondeos
Diario Sur, , 16-03-2017Bruselas. Las encuestas del martes advertían de que Geert Wilders, como suele suceder en cada elección, volvía a convertirse en un suflé. Y así fue. Rutte 1 – Wilders 0. Aunque la lectura bien podía ser Holanda 1 – Wilders 0; e incluso Europa 1 – Wilders 0. Era mucho lo que ayer estaba en juego y la UE, aunque tocada, salió viva de la prueba de fuego que suponían las elecciones en uno de sus seis países fundadores. Así lo confirman los sondeos a pie de urna que fueron conociéndose a lo largo de la noche (los colegios cerraron a las 21:00 horas). Al cierre de esta edición, la victoria de los liberales del VVD del actual primer ministro, Mark Rutte, era un hecho al lograr un resultado estimado de 31 escaños (26,6%), diez menos que en 2012. Wilders, por su parte, sería segundo con 19 (12,6%), cuatro más que en 2012 pero cinco menos que en 2010. Además, estará empatado en la segunda posición con los conservadores (CDA) y los demócratas del D66 (centro izquierda).
19
82%
Las sensaciones eran extrañas. La polvareda diplomática levantada por Turquía no presagiaba nada bueno. No bastaba con prohibir el voto electrónico para evitar la mano negra de Rusia. Ahora, había que gestionar la enésima pasada de frenada de Recep Tayyip Erdogan, que llamó a los suyos a no votar ni a Wilders, lógicamente, ni a Rutte. Así que no es de extrañar que la incertidumbre marcase una jornada electoral que comenzó a las 7:30 horas y que estuvo caracterizada por una gran participación: la mayor en 31 años. Fue del 82%, siete puntos más que en la anterior cita legislativa, la de 2012. Casi doce millones de holandeses estaban llamados a las urnas y muchos no fallaron. En grandes ciudades como Amsterdam o La Haya incluso tuvieron que imprimirse más papeletas.
Los Países Bajos se jugaban algo más que elegir a un primer ministro para los próximos cinco años, como evidenció la masiva presencia de corresponsales extranjeros. Como venía advirtiendo Rutte, eran los cuartos de final de la batalla que Europa está emprendiendo contra el populismo y Europa, vestida con la camiseta ‘orange’, ganó o al menos salió viva de su enésimo envite, que viendo cómo está la cosa no es poco. La madre de todas las finales se disputará en Francia en mayo, donde Marine Le Pen sí tiene posibilidades reales de gobernar a diferencia de su hermano gemelo Wilders. Y si gana Le Pen, la Unión Europea ya puede ir encargando su esquela.
Fueron muchas las dosis de dramatismo depositadas sobre los hombros holandeses desde Bruselas y el resto de capitales comunitarias. Todo había quedado reducido a un órdago entre el populismo y Europa, una visión quizá demasiado simplista ya que el ‘nexit’ (Netherlands+exit) no deja de ser un recurso literario para adornar las crónicas del ‘brexit’.
Muchos partidos tradicionales holandeses mantienen desacuerdos con el actual funcionamiento de la UE, pero eso no quiere decir que estén en contra del proyecto comunitario. Lo critican, sí, pero quieren trabajar desde dentro para cambiarlo. No como Wilders, que aspira a hacerse con el poder para llegar al Consejo Europeo y dinamitarlo desde dentro impulsando la salida de la Eurozona y el cierre de fronteras. «Holanda, para los holandeses», resume el folio que recoge todo su programa electoral.
Pero no, esta vez tampoco ganó. Y aunque lo hubiera hecho, jamás iba a gobernar porque todos los grandes partidos habían anunciado que establecerían un cordón sanitario en torno a su figura por considerarlo un «racista». Además, si las encuestas más optimistas se hubieran cumplido, habría obtenido en torno a 25 escaños, una cifra insignificante para formar gobierno ya que hacen falta 76 (el Parlamento tiene 150 asientos).
Fracaso socialdemócrata
Lo que suele ocurrir en España no es una excepción y anoche, en Holanda, todos los partidos habían ganado. Siempre encuentran la lectura adecuada para insuflar ánimos a la tropa. Bueno, hubo excepciones como los socialdemócratas del PvdA, que en 2012 lograron 38 escaños y pudieron formar coalición con los liberales de Rutte. Ahora, han caído hasta los nueve (¡28 menos!). No hay que olvidar que tienen ministros tan relevantes como Jeroen Dijsselbloem, el todavía presidente del Eurogrupo.
En positivo, la otra gran sorpresa de la noche fueron Los Verdes (GroeLinks), que obtendrían en torno a 16 escaños, lo que de confirmarse multiplicaría por cuatro su presencia parlamentaria. Y si lo han hecho ha sido, entre otros méritos, por su nuevo líder, un joven de 30 años llamado Jesse Klaver, que ya es conocido en su país como ‘el Justin Trudeau europeo’ por su parecido, tanto en las formas como en el físico, con el carismático primer ministro de Canadá.
Confirmada la derrota de Wilders, toca saber cuál será la coalición de gobierno con al menos cuatro partidos. Pero esto, con lo que se jugaba Europa y sus instituciones, ya casi es lo de menos.
escaños, según los sondeos, ocupará el partido de Wilders. Lejos de los 31 de Rutte y de la victoria que algunos le auguraban.
Una participación altísima, que no se daba desde hace 31 años . Quizá el deseo de anteriores abstencionistas de ‘parar’ a Wilders.
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