Vecinos de Durango dejan al descubierto el asentamiento rumano pendiente de desalojo

Han cortado la maleza que escondía la zona de chabolas para que «lo vea todo el pueblo, ya que no es un problema solo del barrio de Aramotz»

El Correo, MANUELA DÍAZ, 15-03-2017

Una treintena de vecinos del barrio Aramotz de Durango han vuelto a salir a la calle con la desbrozadora para adecentar el enclave. En su cuarta intervención en los últimos tres meses, no solo han vuelto a dar color a la zona sino que han dejado al descubierto el asentamiento rumano, que se encuentra a la espera de que un juez dictamine su desalojo para el posterior derribo de las chabolas. «Queremos que se vea, que no se oculte y se comparta con el pueblo», señalaron los residentes.

La orden de desahucio, solicitada a primeros de febrero, «tardará entre tres y cinco meses» y, entre tanto, no piensan quedarse con los brazos cruzados. Llevan años conviviendo a escasos 300 metros de sus casas con un asentamiento de más de una veintena de rumanos, resguardados por zarzas y maleza. Hace tres meses, la comunidad de vecinos mostró su malestar por el campamento y comenzaron a realizar auzolanak para adecentar el barrio. En este tiempo han desbrozado la mayoría de la zona y decorado con ganchillo los árboles. Pero lo más importante, es que también ha resurgido el sentimiento de vecindad de uno de los enclaves más reivindicativos de la villa.

Un bidegorri

«El asentamiento no es solo un problema de Aramotz, sino de todo Durango, por eso hemos querido dejarlo al descubierto y darle visibilidad, ya vale de no querer ver los problemas», señalaron los residentes. Además, solicitaron al Ayuntamiento que hasta que se produzca el desalojo «instale al menos un baño portátil y atienda también a estos refugiados». El ejecutivo local, por su parte, lleva meses trabajando, junto con la Mancomunidad, Diputación y Gobierno vasco, para evitar un desalojo forzoso y respetar la dignidad de las personas que ocupan el campamento. Una vez que se produzca el derribo y, dada su condición de nómadas, serán derivados al albergue invernal de la Mancomunidad, ubicado en las dependencias de Errotagaina Ostatua.

Su marcha permitirá al Ayuntamiento emprender la construcción de un bidegorri que irá desde San Roque a Aramotz, pasando por Fumbarri bordeando al río. «Ahora mismo las chabolas son un tapón para el barrio que impide su revitalización», afirmaron.

En futuros auzolanak tienen previsto adentrarse en el solar de Construcciones Durango para acabar con los matorrales y dejar al descubierto el material de construcción que tienen allí abandonado. «Aramotz no es ningún vertedero», recalcaron. También tienen intención de hacer un huerto urbano y una zona de recreo infantil, una de las grandes demandas del barrio.

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