Los siete refugiados kurdos llegados a Durango en un camión huyen sin dejar rastro
Llevaban quince días alojados en un piso de acogida de la localidad vizcaína y se cree que su destino es el Reino Unido
Diario Vasco, , 13-03-2017Dejaron las llaves de casa encima de la mesa y se llevaron consigo los escasos enseres que les acompañan. Ser refugiado es vivir ligero de equipaje. Eran kurdos y sacudieron la conciencia de los vascos cuando fueron descubiertos en el interior de un camión frigorífico en Elorrio. Las dos familias llevaban allí quince horas. Una joven madre iraquí con un bebé de 18 meses y un matrimonio con tres hijos de 4, 7 y 10 años. El Ayuntamiento de Durango no tardó en alojarles en dos pisos municipales. Allí han permanecido once días antes de desaparecer, sin dejar rastro, en algún momento indeterminado del fin de semana. Los técnicos que les ayudaban con el papeleo y las rutinas diarias descubrieron su ausencia ayer. Dejan inconclusa la petición de asilo que habían comenzado a tramitar.
Los refugiados explicaron que habían huido de los bombardeos en el Kurdistán iraquí, junto a la frontera con Siria, asediados por el Estado Islámico. La Policía sospecha que las dos familias llegaron a España con el apoyo de alguna de las mafias que operan entre Grecia y Turquía. Los agentes apuntaban a una organización criminal albanesa, que podría haberles cobrado miles de euros por intentar llevarles hasta Reino Unido, en un viaje dramático en el que habrían recalado en Polonia, Alemania, Suiza y, finalmente, en Valencia. Según esa hipótesis, allí subieron – quizá por error – a un camión que se dirigía a la principal base logística de Eroski.
Destino, Reino Unido
El objetivo de las dos familias fue siempre alcanzar la costa británica. Así se lo trasladaron a la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) y a la Policía, pero eso no era posible. No, al menos, por medios legales. El otro camino lo conocían. La familia con tres hijos fue interceptada el 16 de febrero cuando intentaban subir al ferry que enlaza Santurtzi y Portsmouth. Eso sucedió dos semanas antes de que dieran marcha atrás y acabasen por montar en Valencia en un camión que les hizo amanecer en Elorrio «desorientados y agotados, aunque en buen estado de salud».
Para la otra mujer y su bebé, el objetivo era idéntico. El padre de la criatura llegó en avión el lunes desde Inglaterra, donde vive con los papeles en regla. De quedarse en Bizkaia, se les ofrecían «cuatro años de apoyo continuado». Pero sus planes eran otros. «Han decidido marcharse y no podemos más que respetar su libertad de elección», dijeron desde el Ayuntamiento.
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