asociación mujeres del mundo

“Tenemos mucho en común”

Mujeres nacidas en África, América y Asia comparten experiencias en Balmaseda

Deia, Elixane Castresana, 08-03-2017

Balmaseda – “Recuerdo, siempre mi abuela me sentaba en sus rodillas, acariciando mis cabellos, algunas cosas decía. No sabes las consecuencias de haber nacido mujer, cuando seas adulta, sé que lo vas a entender”. Así empezaba la ecuatoriana Norma Maffare a recitar el lunes en Balmaseda el poema que escribió en un taller, para detallar a continuación las múltiples facetas femeninas. Hija, esposa, madre, planchadora, psicóloga, enfermera, doctora… “A veces incomprendida, otras, maltratada”. Ecuatoriana, miembro de la asociación Mujeres del Mundo, acudió a la villa en vísperas del 8 de marzo convocada por la asociación local Nos unimos para sumar su perspectiva a la de otras compañeras: la filipina Norma Brotonel y la congoleña Justine Mbelu. Tres visiones de mujer de tres continentes que coinciden en que “tenemos mucho en común”.

Norma Maffare creció viendo cómo su madre trasnochaba hasta altas horas cosiendo para sus hijos. “Pensé que no quería esa vida para mí”, confesó. La de tantas mujeres que trabajan a destajo en el hogar sin que se reconozca… “hasta que todas salgamos a la calle un día y se paralice el país”. Licenciada en Sociología, hace quince años hizo las maletas y, tras una temporada en Laredo, se estableció en Bilbao. Cree que la percepción hacia los inmigrantes ha cambiado a raíz de la crisis por la creencia de algunos de que “quitamos el trabajo”. Y le resultan particularmente duras “esas imágenes de refugiadas con sus niños”.

En países como Congo el parto constituye un factor de riesgo para el recién nacido y la madre y la violencia sexual, un arma de guerra más. Tras la muerte de una mujer a la que no le practicaron una cesárea porque no podía pagarla, “otras empezaron a levantarse creando una cooperativa de pequeños trabajos que ayudaran a conseguir dinero para ese tipo de casos”, explicó Justine Mbelu, residente en Balmaseda y doctorando. Con el tiempo ampliaron el foco hacia otras mujeres en dificultades, como las víctimas de violaciones. “Cualquier persona que escuche esto puede ser la voz de todas ellas”, señaló en Balmaseda.

A miles de kilómetros de distancia, en Filipinas, Norma Brotonel conoció casos en su entorno de mujeres que emigraron a Hong Kong o Arabia Saudí por empleos en los que están “sufriendo mucho”. Entre las que permanecen en su país “hay diferencias entre las zonas rurales y la ciudad”. Ella salió de Manila en 1981 y trabaja como profesora de inglés.

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