Editorial
Una nueva realidad europea
La Eurorregión Aquitania-Euskadi -Navarra proyecta un nuevo polo de desarrollo, supondrá un nudo estratégico de comunicación transeuropea, muestra otro camino a la UE y nos vertebrará como país
Deia, , 07-03-2017LA firma ayer por el lehendakari Iñigo Urkullu, el presidente de Nouvelle Aquitania, Alain Rousset, y la presidenta navarra, Uxue Barkos, del convenio de la Eurorregión que recoge la incorporación a esta de la Comunidad Foral culmina un cuarto de siglo de una cooperación que se inició en 1992 y da forma a un espacio socioeconómico que – con casi nueve millones de habitantes, cien mil kilómetros cuadrados y un PIB bruto en torno a los 180.000 millones de euros – es mucho más que la localización geográfica de un nudo estratégico en las redes de comunicación transeuropeas. Sin obviar el efecto de la futura conexión de alta velocidad, que se pretende operativa en el horizonte de 2019, en la colaboración y cohesión entre territorios vecinos y de lazos culturales e históricos, también en el ámbito socioeconómico, esa colaboración a la que la unión ferroviaria colaborará en apenas dos años permite ir más allá y plantear, ahora con la inclusión de Navarra, una conjunción de esfuerzos que conforme uno de los mayores polos de desarrollo avanzado dentro de la Unión Europea. La Eurorregión Aquitania – Euskadi – Navarra, que a través de la relación que los componentes de la Eurorregión ya mantienen con otras comunidades del entorno pirenaíco extenderá su influencia incluso más allá de sus propios límites, aportará además un nuevo modelo de comprensión de la idea de Europa, superadora de la que, construida desde el concepto de los Estados, resulta hoy día tan ajena a los ciudadanos. Tanto es así que de su éxito y del éxito de otras eurorregiones similares se puede considerar que depende ya el éxito de una UE que, como bien ha reconocido el propio presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, debe buscar nuevos caminos. Todo ese potencial, que ya tenía un reflejo concreto en decenas de planes y proyectos de colaboración entre Euskadi y Aquitania y que ahora se incrementa con la incorporación de Navarra, debería contribuir además a la cohesión de los diferentes territorios vascos que, bajo tres administraciones distintas, hallan ahora un eje común. La Eurorregión, en definitiva, permite también diluir las fronteras políticas que amenazaban con convertirse en diferencias socioculturales, con lo que ello supone de vertebración de una realidad vasca dentro de esa Europa diferente que debe comenzar a ser diseñada.
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