Día de la mujer

Una de cada dos trabajadoras tiene un empleo sin garantías de derechos

Para las mujeres, el trabajo en casa representa una de las mayores formas de empleo vulnerable

El País, Denise Zani, 06-03-2017

Sin embargo, sigue afectado de forma “desproporcionada a las mujeres”. Raymond Torres, director del departamento de estadística de la Fundación Caja de Ahorros (Funcas) y antiguo director del Instituto Internacional de Estudios Laborales, dependiente de OIT, establece una relación directa entre la informalidad y el desarrollo de las economías. “Es difícil saber hasta qué punto el trabajo informal es un producto del subdesarrollo económico o hasta qué punto es una de sus causas”, explica.

En el mundo en desarrollo hay una región que supera el 80% de empleo informal, el sur de Asia, y otras donde pasa de la mitad (África subsahariana o Latinoamérica). Y en varias de esas regiones, esta situación de desprotección afecta más a las mujeres que a los hombres. Hay zonas en que no es así (este de Europa o Asia central), aunque como señala un documento estadístico de WIEGO, esto se debe a que “las mujeres tienen mucho menos acceso a cualquier tipo de empleo”. Una afirmación que Roever, en conversación telefónica desde Washington, justifica con la herencia de economías fuertemente centralizadas que han ido dejando menores posibilidades de salidas laborales de autoempleo para las mujeres cuya condición de informalidad se encuentra ante muchas dificultades a la hora de salir de la sombra: “En las Constituciones se reconoce el derecho al trabajo, pero luego muchos no tienen los instrumentos para luchar para sus derechos”.

En una casa, puertas adentro, se hace muy complicado velar sobre el respeto de las condiciones establecidas en un contrato, de los derechos fundamentales o sobre la obligación de cumplir con algún tipo de protección social. “La perspectiva para muchas de estas mujeres es trabajar hasta la muerte”, sigue Torres. En conversación telefónica desde Ginebra, Vic Van Vuuren, responsable del sector de empresa de OIT añade que en muchos casos las mujeres se encuentran desamparadas por una falta de “alfabetización empresarial o laboral” que no coincide con la escolarización. Básicamente no conocen sus derechos, aunque hayan tenido una formación. “La contratación colectiva ha sido históricamente llevada a cabo por hombres”, añade Roever al detallar que muchas mujeres tienen que aceptar salidas laborales por debajo de las garantías mínimas.

La disparidad en la economía sumergida explica la desigualdad que en el mercado laboral sobresale en casi todas las cifras. Las mujeres sufren más el riesgo de encontrarse y permanecer en situación de desempleo (6,2% frente a un 5,5% de los hombres), desempeñan en mayor medida a tiempo parcial (más de tres de cada diez tienen un trabajo de un máximo de 35 horas), y ganan un 77% de lo que gana un hombre. Según ha calculado OIT, con la tendencia actual se tardarían 70 años en colmar la brecha de género en los salarios.

Las mujeres siguen siendo además las que más se ocupan de los hijos, de los ancianos, de la casa de forma no retribuida: una situación que “les dificulta el acceso al mercado laboral”, según se lee en el documento. El promedio mundial indica que las mujeres gastan más del doble del tiempo de un hombre en las labores domésticas. Si se suman estas horas a las que las mujeres emplean trabajando, el día laboral para ellas se alarga de más de una hora en los países con una economía avanzada, y de algo más de media en las economías en desarrollo. Una encuesta de la Comisión Europea de 2015 señala que en el Viejo Continente la mitad de las mujeres y de los hombres consideraban que estos son menos adecuados a desarrollar labores del hogar.

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