Los otros muros que no quieren ver
Deia, , 04-03-2017Donald Trump escandaliza al mundo con su pretensión de construir un muro a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México. Desde Europa, los gobiernos se rasgan las vestiduras y piden moderación al presidente estadounidense. Quizás antes de criticar al líder republicano deberían mirar en sus límites. Ahí están las vallas de Melilla y de Ceuta, que separan las colonias españolas en el norte de África de Marruecos. Ahí están los controles salvajes de unos cuerpos de seguridad que reprimen con saña los intentos de alcanzar un mundo mejor que persiguen seres humanos que dejan atrás sus casas y sus familias porque no tienen nada que perder. Ahí está el Mediterráneo como cementerio común a decenas de miles de migrantes que pierden sus vidas año tras año sin que apenas nos conmovamos. Solo las imágenes de cadáveres de menores nos revuelven las conciencias un par de días. Después, el olvido vuelve a nuestros cerebros y nuestros corazones. Criticamos a Trump, pero no somos capaces de movilizarnos para pedir a los gobiernos europeos, los del primer mundo, que no cierren la puerta a esos miles de personas que lo único que pretenden es intentar buscar una vida mejor.
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