Viaje a la muerte en un gueto italiano
Dos inmigrantes de Malí perecen carbonizados en un incendio ocurrido al desmantelar un campamento de jornaleros en Apulia
Diario Sur, , 04-03-2017Le llamaban el Gran Gueto de Rignano porque allí llegaban durante el verano 2.000 inmigrantes a malvivir en condiciones terribles, en chabolas realizadas con plásticos, maderas y cartones, para trabajar como jornaleros agrícolas en la región de Apulia, en el sur de Italia. En medio del caos generado por el desmantelamiento del campamento, ubicado en la localidad de Rignano Garganico y en el que quedaban unas 250 personas, dos malienses de 33 y 36 años fallecieron en la noche entre el jueves y el viernes a causa del incendio motivado al parecer por una de las estufas que los extranjeros utilizan para calentarse. Las llamas afectaron a un área de unos 5.000 metros cuadrados y destruyeron un centenar de chabolas. Este es el tercer incendio que se produce en el último año.
La muerte de Mamadou Konate y Nouhou Doumbia pone una vez más de manifiesto las terribles condiciones en que viven y trabajan los inmigrantes empleados en el sector primario en las regionales meridionales de Italia. Son explotados por empresarios sin escrúpulos y capataces criminales que les ofrecen sueldos de miseria de dos o tres euros por cada hora que se pasan recogiendo tomates o naranjas. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras y Médicos para los Derechos Humanos, e instituciones eclesiásticas como los Escalabrinianos, llevan años denunciando la situación que se vive en el Gran Gueto de Rignano y en otros núcleos chabolistas similares ubicados en otras localidades del sur del país.
Sólo en la provincia de Foggia, donde se encuentra el campamento en el que fallecieron los dos malienses, hay otros diez poblados similares. En estos ambientes actúan sin cortapisas los grupos mafiosos, que utilizan a los extranjeros como fuente de dinero fácil. «Crear guetos, lugares donde los sueños de los inmigrantes son encadenados por la criminalidad y los capataces, es siempre una derrota para la política de la paz y el diálogo. No es la primera vez que esto sucede», denunció ayer la escalabriniana Neusa de Fatima Mariano, congregación que lleva años atendiendo a los residentes en el Gran Gueto de Rignano.
Rechazo a ser trasladados
Las autoridades italianas empezaron el miércoles a desmantelar el campamento para obligar a sus residentes a que se trasladen a albergues donde se les prometen unas condiciones de vida más saludables. Pese a ello, los inmigrantes se niegan a marcharse porque es allí donde cada mañana llegan los capataces para reclutar a las cuadrillas de jornaleros que luego se llevan a los campos de la zona. «Queremos trabajar y dormir en el gueto», explicaba a los medios locales Alfa, un joven de Costa de Marfil que lleva diez años viviendo en Italia y que, como sus compañeros, temía que el traslado supusiera quedarse sin trabajo.
No son extranjeros los únicos que sufren las terribles condiciones laborales que, en demasiadas ocasiones, se dan en la agricultura en la zona sur del país. La semana pasada fueron arrestadas seis personas por explotación laboral debido a la muerte en julio de 2015 de una mujer italiana de 49 años que ganaba 30 euros por doce horas al día recogiendo uva.
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