Las gitanas de El Vacie, todas a una
Las mujeres del poblado chabolista sevillano llevan a la Rambleta 'Fuenteovejuna'
Las Provincias, , 28-02-2017La conversación telefónica con Ana Jiménez, una de las actrices de ‘Fuenteovejuna’, sufre interferencias de las que no se puede culpar a los operadores. Está en el supermercado, donde se monta cierto revuelo. «Vienen tres o cuatro de seguridad. ¡Es una vergüenza!», clama. «¡Para que lo sepas, me están haciendo una entrevista!», le suelta al vigilante. No es la primera vez que se enfrentan cara a cara a los prejuicios en la misma ciudad que por la noche les aplaudirá en el teatro. Al día siguiente, ellas volverán a su vida en El Vacie. El poblado chabolista más antiguo de Europa está muy cerca del centro de investigación teatral TNT de Sevilla y fue allí donde empezó todo. Su director, Ricardo Iniesta, recuerda que en 2007 «era peligroso ir incluso de día», pero eso no les frenó. Entonces no imaginaba hasta dónde podían llegar. Cada vez más gente se apuntaba a los talleres, y de allí pasaron a representar ‘La casa de Bernarda Alba’.
Como la mayoría no saben leer ni escribir, la directora, Pepa Gamboa, ideo fórmulas para ayudarles a memorizar los textos. La primera vez que pisó el escenario, a Ana Jiménez se le vino el miedo encima. «Cogí la puerta y corrí por la carretera», cuenta. Valió la pena volver, porque al final de la obra «nos sentimos muy orgullosas. Vino hasta la sobrina de García Lorca y nos regalaron un ramo muy grande de flores». ‘La casa de Bernarda Alba’ se convirtió en el acontecimiento teatral de 2010.
Ahora, su segundo espectáculo, ‘Fuenteovejuna’, que este fin de semana se representa en la Rambleta de Valencia, «es un desafío mayor», afirman. «Resulta emocionante ver cómo han crecido artísticamente» a pesar de los «miles de problemas» que deben resolver. En diciembre, el luto por la muerte de un cuñado de una de las actrices obligó a suspender una función en Vitoria. La tradición exigía prolongarlo y anular otros compromisos, pero ella decidió seguir adelante para no restar oportunidades a sus compañeras. Todas a una.
Antonio Álamo, que se ha encargado de la dramaturgia, cuenta que antes de empezar a escribir, pasó tiempo con ellas y les contó lo ocurrido en 1476, cuando los habitantes de una aldea de Córdoba, hartos de soportar los abusos de su señor, se rebelaron y lo asesinaron. El pueblo entero hizo suya la venganza. «Hablamos de política y de todo. De sus matrimonios, de sus hijos…». Le invitaron a una boda gitana que aparece reflejada en la obra. Su ‘Fuenteovejuna’ mantiene parte de los versos de Lope de Vega pero incorpora otras referencias históricas y de sus conversaciones con las actrices.
Dos actores profesionales – Beatriz Ortega y David Montero – acompañan a estas siete mujeres sobre un escenario cubierto de ropa, un mar de tela que remite a los mercadillos o a los campos de refugiados. Siempre en la frontera. Siempre abuso de poder y rebeldía. Además, algunas de ellas están a la espera de «una casa digna para vivir» y que después de ‘Fuenteovejuna’ llegue «la tercera obra, la cuarta, la quinta… Esto no puede parar aquí. Es muy bonito y queremos más».
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