La cultura como herramienta de integración

El espacio multidisciplinar Abierto fomenta la convivencia y el respeto en la diversidad

El Mundo, PEDRO DEL CORRAL MADRID, 27-02-2017

Recuerda Pablo Izquierdo Juárez,
historiador, que cuando en 1986
comenzaron a llegar las primeras
mujeres inmigrantes procedentes
de Latinoamérica a Madrid se encontraban
con una ciudad en la
que era difícil encontrar trabajo. Se
sentían excluidas, desamparadas y
vulnerables. Ahí fue donde la Fundación
Iberoamericana Europa encontró
la razón de ser uno de sus
primeros propósitos: Kilómetro 0,
un proyecto de integración de inmigrantes
y españoles basado en
la atención jurídica y social primaria.
Hoy, encuentra su equivalente
en Abierto (General Arrando, 14),
un espacio para la cooperación cultural
destinado a fomentar la convivencia
y el respeto en la diversidad,
pues «la cultura es una extraordinaria
herramienta de
integración». Dicho y hecho.
El proyecto apuesta por un modelo
de sociedad intercultural, en
la que tanto españoles como inmigrantes
conviven con sus respectivas
culturas y tradiciones. Y,
en ese aspecto, Abierto juega un
papel importante. «Todos tenemos
una dignidad. Por eso, a estas
personas hay que darles espacios
limpios y cuidados, lo que no
es contrario a sus recursos o a su
nivel social», apunta Izquierdo,
mientras hace hincapié en que su
público es tan amplio como tipos
de personas existen.
A veces, reconoce, puede resultar
complicado entender que
distintas culturas puedan confluir
y convertirse en un elemento de
integración, más cuando existen
tantos kilómetros de distancia como
formas de entender el arte.
«Son diferentes en cuanto a la
metodología, pero la cultura
siempre es una esponja que no
para de llenarse de agua», dice. Y
la verdad es que la española no
es más que la síntesis de otras
tantas que han convivido a lo largo
de la historia. En ese sentido,
en Madrid «hay problemas como
en todos los lados, pero no se forman
guetos. Eso es importante.
No hay barrios donde exista una
población dominante».
La fundación, que hasta el momento
ha tenido más visibilidad en
el conteniente americano, ha destacado
en España, a veces, por
cuestiones contradictorias, como la
política, aunque realmente no sea
una fundación de tal calibre. «Nos
llamó la Unión Europea para desarrollar
el proceso de paz en Guatemala.
Así que formamos a los antiguos
guerrilleros para que conocieran
las instituciones democráticas.
Eso lo hicimos dos organismos: la
Fundación Pablo Iglesias –en activo–
y nosotros». Esperan seguir
siendo un actor importante, ahora,
en Colombia.
Este espacio de encuentro y diálogo
entre las artes supone, así, la
proyección internacional definitiva
de Madrid dentro de los campos de
actuación de la Fundación. «Nuestros
compañeros de los Centros de
Participación e Integración de inmigrantes
(Cepis) hacen un seguimiento
individual de la persona, les
dan conocimientos de inglés, les
enseñan informática o les dan
unas habilidades psicosociales. Y,
también, les enseñan Madrid porque
el objetivo es la estabilidad y la
integración emocional». Mientras
que en el centro cultural, inaugurado
el pasado 14 de diciembre, las
exposiciones son el motor perfecto
para desarrollar tales fines.
La primera de ellas, que finalizó
el 30 de enero, la del escultor argentino
Adolfo Barnatán, en la
que presentó su particular visión
de Nefertiti y Afrodita. Desde el 9
de febrero, se suceden las obras
del pintor expresionista Jesús Soler,
los homenajes a pintores chilenos
de la mano de Oscar Villalón y
Alejandro DeCinti, y el acercamiento
a la naturaleza del biológo
y artista Manuel Quirós. Pero, además,
habrá «microteatro, talleres
de libros, encuentros o debates, así
como clases de español».

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