Xavier Sardá: "El que representa la mala leche es Trump"
Canarias 7, , 23-02-2017“Si vamos a insultar, hagámoslo creativamente”, eso es lo que propone Xavier Sardá en su libro “Una historia de la mala leche”, que navega por la mitología, la historia y los personajes famosos hasta llegar a las raíces del mal carácter, o mal genio, ese que, dice a EFE, “representa Trump”.
Con la vocación de narrar una breve historia de lo que en términos populares se entiende como “mala leche”, nace este título, publicado por la editorial Espasa, en el que el catalán repasa numerosos duelos dialécticos entre filósofos, escritores, artistas o deportistas, que no evitaron entrar en una bronca públicamente.
A través de numerosas pullas, que inundan con humor las páginas del libro, Sardá aborda lo que considera “el tema capital” del “mal genio”: “¿Por qué hay tanta gente que hace yoga y por qué hay tanta gente que hace meditación?, pues porque son vías de escapar de la tensión a la que nos somete la vida”.
El escritor recomienda el “diálogo y el buen rollo” para “la mayoría de los casos”, y sacar “la mala leche” solo contra los “intransigentes”, es decir, cuando haya que “marcar el terreno a aquellos que quieren obstaculizar nuestra vida”.
Y pone como ejemplo de ello a Europa: “la extrema derecha quiere cargarse la Unión Europea y juega a mensajes racistas y xenófobos. Es lógico que genere en nosotros una respuesta activa, reactiva e, incluso, de mala leche”.
Pero hay alguien fuera de las fronteras europeas que se lleva la palma en esto porque, según Sardà, “la mala leche en el panorama actual la representa Trump”, a quien considera “un narcisista enfermizo, del que treinta y cinco psiquiatras han dicho que es un señor peligroso”.
“Es que es un caso de un niño que se ha hecho mayor; tiene 70 años y es igual de gilipollas que cuando era un niño pequeño”, añade el periodista sobre el actual presidente de los Estados Unidos, cuya “mala leche” define como “atroz”.
España y los españoles tampoco se libran del mal genio, según Sardá, porque ese gran foro que son las redes sociales se hace eco de insultos y comentarios vejatorios con frecuencia y se dejan en ellas frases "indescriptibles e impresentables.
Desde hace un tiempo, el autor de otros títulos como “El asesino de presentadores” o “Mierda de infancia” abandonó su condición de presentador y participa en intensos debates políticos, que no están exentos de provocaciones o rifirrafes.
Sin embargo, el periodista dice que hay que diferenciar en estas tertulias lo que es “el énfasis” de lo que es “la mala leche” porque sin lo primero “no habría ni literatura ni periodismo” y porque él siempre ha creído en el “chispazo” o la “espectacularidad” sin mala leche.
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